Peregrinaciones de una paria

332 FLORA TRISTAN sus actos politicos, le atribuyeron vicios, a fin de consolarse de su superioridad. La ambición ocupaba demasiado s~tio en el corazón de doña Pancha para que el amor tuviera un gran imperio sobre ella . Este no fué tampoco el obje– to de sus pensamientos. Muchos de los oficiales que la rodeaban se enamoraron de ella; otros lo fingieron, cre– yendo encontrar -en eso un medio de progresar. Doña: 'iPancha rechazó a todos sus pretendientes, no con esa in• dulgencia de la mujer hacia el amor que no comparte, si– no con la .cólera y el desprecio del orgullo ofendtdo. -¿Que necesidad tengo de su amor?-les decia con su tono brusco y cortante-, son sus brazos, sólo son sus bra• zos los que necesito; lleven sus suspiros, sus palabras sen– timentales y sus romanzas a las jóvenes; yo no soy sen– sible sino a los suspiros del cañón, a las palabras del Con– greso y a las aclamaciones del pueblo cuando paso ¡;or !las calles. El corazón de los que la amaban con sinceridad que• daba profundamente herido con la rudeza de semejante lenguaje y el orgullo de los ambiciosos que aspiraban a arrastrarse en pos de ella no se sentla menos humillado. Pero no se detenia en esto: les tomaba odio, les retiraba su confianza y aprovechaba todas las ocasiones para bur• ilarse de ellos, hasta en público, en la forma más ofensiva. Se comprende que esta conducta debia hacerle perder, no solamente las ventajas de su sexo, sino también suscitarle enemigos implacables, los que debieron ser numerosos, pues, los hombres para tener éxito, creen siempre tener las cualidades que no tenian los que fracasaron. Cada/ uno de ellos meditaba perpetuamente contra ella proyec– tos de venganza; muchos dijeron en alta voz que habian sido sus amantes y que ella sólo les babia retirado sus fa• :vores, porque ellos habían cesado de amarla. · Esas calum– nias irritaban· a la orgullosa e indomable presidenta Y muc'has veces la tornaron cruel. Las acciones que esto la indujo a cometer demuestran hasta qué punto la do• minaba la ira y con qué violencia sentía. esos ultrajes. Un dia, fué al Callao a visitar las prisiones militares que están en uno ~e los castillos. A su llegada. toda la guarni•

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