Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARIA Jl9 a creer que podría hacer algo mejor que quedarme en América. Quizá sin estos últimos acontecimientos de Arequipa, habría regresado a Europa en este barco. Lo he. pensado más de una vez, pero es todavía uno de esos proyectos que la fatalidad de mi destino ha hecho des– vanecer. Aquí estoy arraigado para siempre. La pobre pre– sidenta se ve arrojada de todas partes, su causa está. perdida sin remedio, su cobarde e imbécil marido ha ido ·a buscar refugio donde Santa Cruz . y ciertamente va a perder las pocas posl-bilidades que pudieran quedarle. No puedo abandonar a esta mujer. Co.n la ayuda de su tío, mi abnegación '.ha logrado sustraerla a las venganzas populares. Hemos huido de Arequipa de noche, como ban– didos; igualmente de noche, le hicimos embarcar, pues, temíamos por su vida con el od1o homicida que la per– sigue. Santa Cruz no quiso recibirla en sus Estados y se le deporta a Chile. En cuanto a mi, estoy perfectamente libre. Nieto me ha rogado para quedarme con él y Sant a. Cr-uz me reclama en todas sus cartas; · pero usted com– prende, Florita, que la señora Gamarra, en la desgracia, . tiene derecho a mi abnegación. Mientras esta mujer esté prisionera, desterrada y repudiada por todos, debo seguir– [a a su prisión, a su destierro y ser todo para ella. En ese momento Escudero .me pareció sublime. Le apreté la mano y le dije con una voz cuyo acento le hizo comprender mi pensamiento: -Pobre amigo, usted era d1gno de mejor suerte... Iba a continuar, cuando la señora Gamarra apare– ció en el puenté. -¡Ah, mi señorita F'lorita! ¡qué contenta estoy de verla!... Estaba impaciente por conocerla. ¿Sabe, linda señorita, que ha ·conquistado usted a nuestro querido Escudero? Me habla de usted sin cesar y la cita a todo momento. En cuanto a su tío, ya no procede sino bajo su inspiración. ¡Ah, mala! estuve muy molesta con usted, cuando supe que había abandonado Arequipa la ante– víspera de mi llegada. ¡Qué! ¡Usted habia querido ver a .San Román y su curiosidad no llegó 'nasta la salv::: '"• ·1a feroz, la terrible doña Pancha! Pero me parece, q·u.:-

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