Peregrinaciones de una paria

800 FLORA TRISTAN cia era cierta; ese hombre había abusado indignamente de la credulidad de su padre; se veia a tres mil legua.a de su pais, sin su madre ~i ninguno de los suyos para consolarla y ayudarla con sus consejos y su afecto; se vela sin ninguna fort-qna, sin ninguna consideración, en lucha con la miseria y condenada a pesares de toda es– pecie y a temer hasta por sus 'hijos. ¡Debió ser horrible su desesperación! _M. de la Riva-Agüero babia mentido . al presentarse como Presidente del Perú; es cierto que durante un movimiento revolucionario, un nombramiento extra-legal le había dado ese titulo. Lo conservó tres díaa en medio del desorden al que lo debia. Una vez restable– cido el orden, se vió obligado a escapar apresuradamente, ¡pues, babia sido, como faccioso, puesto fuera de la ley. Babia mentido cuando se babia dicho poseedor de gran– des riquezas, porque no tenia ya por toda fortuna sino ia mitad de la propiedad de una vieja casucha, cuya otra mitad pertenecía a su hermana. Llegado a Lima, no le tué posible ocultar a su esposa su situación; ella escuchó todos los cuentos que le refirió con una sangre fria y una firmeza que demostraban su gran valor y soportó su suerte con una dignidad y una resignación dignas de los más grandes elogios. Jamás nadie ha oido salir de sus labios la más ligera alusión al indigno engaño de que ha sido victima. Habl.a siempre de su marido con el mayor respeto, parece estar inuy convencida de la exacta ver– dad de todo cuanto él le ha dicho, atribuye las desgra– cias de M. Agüero a los acontecimientos politicos y sólo ae queja de la ingratitud ae la república. La sefl.ora de la Rlva-Agüero ·es U;n ángel de virtud. Su conducta es tan ejemplar que ni la maledicencia de las llmefl.as ha podido encontrar qué decir. Cuando la vi, era madre de tres niños, los más hermosos que se puede ver y estaba encinta. Esa mujer, con su orden, su extrema economia y sus hábitos laboriosos, tenia el ta– lento de sostener su casa sobre un pie muy honorable. A,mamantaba y educaba. ella misma a .sus hijos, cosia sus vestidos y cuidaba a su viejo marido casi álempre enfermo. Asi, excitaba ·1a admiración de quiénes la cono-

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