Peregrinaciones de una paria
280 FLORA TRISTAN cho, se parece a una ga1ería; tocio mezquinamente amo– blado. Pensaba, al entrar, en Bolívar y en lo que mi ma• dre me había referido. El a quien le gustaba el lujo, el fausto, y el aire ¿cómo había podido res0lverse a habitar ese palacio que· no valía ni la antecámara de! hotel que ocupaba en París? Pero en Lima, él mandaba, era el pri• mero, mientras en París no era nada; y el amor de la dominación hace pasar por encima de muc'hos otros in– convenientes. Mientras estuve en Lima, -el presidente no dió bai-les ni grandes recepciones; esto me contrarió, pues, sentía mucha curiósidad de ver una de sus reunio• nes de gala. La Municipalidad es muy grande, pero no contiene nada notable. La biblioteca me ofreció más interés. Es• tá situada en un hermoso local; las salas son vastas y ·bien cuidadas; los libros están dispuestos sobre estan– tes con mucho orden; hay mesas cubiertas con tapices verdes y rodeadas de sillas; allí se pueden ver los perió– dicos del país; los libros de Voltaire, Rousseau, de la m!j.• yoría de nuestros clásicos, todas las historias de la revo– lución, las obras de Mme. de stael, de Mme. Rolland, viajes, memorias, etc., etc., forman una cantidad como de doce mil vol_úmenes y están en francés. Sentí gran sa– tisfacción al encontrar a nuestros buenos autores en es• ta biblioteca. Desgraciadament-e, et gusto por. la lectµra. está todavía muy poco difundido para que muchas per– sonas obtengan provecho. Vi tam'bién a Walter Scott, Lord Byron, Cooper, traducidos al francés y una canti– dad de otras traducciones. Se ve también algunas obras en inglés y en alemán; además se éncuentra todo lo que España ha producido de bueno; en fin, esa biblioteca es múy hermosa ·con ,relación a un país tan poco avanzado. Lima tiene un teatro muy bonito, aunque _pequeño; está decorado con gusto y muy bien iluminado. Las mu– jeres y sus toilettes parecen encantadoras. Había enton– ces una mala compañía española, que representaba obras de Lope y vaudevilles franceses, desfigurados por la tra– ducción. Vi el Matrimonio de razón, la Joven casadora, el Barón de Felsheim, etc., etc.; esta c,1mpañía era tán mi..:
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