Peregrinaciones de una paria

. PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 263 nian en Lima noticias de Arequipa. El cónsul francés ¿rio debía mostrarse celoso por saber, si por los resultados de la batalla de Cangallo, los intereses y la seguridad de sus compatriotas habían quedado comprometidos? r.,.os datos recibidos por la correspondencia traída por nuestro barco no podían dispensarlo de recoger informaciones verbales; todas las cartas habían sido abiertas en Islay y nadie se atrevía a escribir la exacta verdad. El cónsul de Inglaterra comprendía sus deberes de otra manera. No creyó comprender su dignidad con ir hasta el Callao, para informarse por medio de M. Smith de los aconte– cimientos de Arequipa. No hay una nación en donde los intereses comerciales estén peor defendidos por sus agen– tes, que los intereses del comercio francés por 1,os cón– sules nombrados por el ministerio de Relaciones Ext e– riores. Es un hecho del que se puede adquirir la certi– dumbre sin salir de Francia, en las cuidades manufactu– reras y los diversos puertos de mar del reino': en Marsella, Lyon, Burdeos, Rouen, el Havre. Antes de M. Barrere, el cónsul francés en el Perú, era M. Chaumet-Desfossés, hombre muy instruido, escritor espiritual, encantador en sociedad; además, gastrónomo distinguido, que cuidaba con la más grande atención los detalles culinarios y daba una soberbia comida el día del santo del rey. Pero a pesar de todos estos talentos M. Chaumet-Desfossés era el hombre menos adecuado para las funciones consulares. No creo que él se hubiera ofendido con. mi carta, pero si se puede creer la voz general, durante los seis años que fué cónsul, el sabio sólo· se ocupó de sus investiga– ciones cientificas. Y como el país no ofrecía a este res– pecto, un campo muy dilatado, se puso a aprender el chino y el árabe. M. ·Ohaumet-Desfossés era completa– mente extraño ·a los intereses comerciales de su país Y a la dirección de los asuntos comerciales. M. Chabrié y los otros capitanes de navío estaban indignados por la manera como cumplia sus funciones. Cuando iban donde él por las formalidades relativas a la llegada o a la expedición de los navíos, el cónsul abría la pequeña. ventanilla que habh mandado hacer en su ¡merta.

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