Peregrinaciones de una paria
262 FLORA TRISTAN ber. Esas son las palabras textuales de mi carta. Costará. trabajo· creer que M. Barrere las encontró ofensivas para su dignidad consular y, sin embargo, eso ocurrió. Pre– guntó q~tén era yo y en dónde había sido educada, para ignorar las conveniencias hasta el punto de pensar que era él, eJ cónsul, quien debía ir a hacerme una visita. Dos o tres personas amigas vinieron a decirme que no se hablaba sino de la carta altanera que habla escrito a) cónsul, eJ cual estaba muy escandalizado. Mi admiración fué extrema. Lei a todo el mundo el borrador de mi carta, que felizmente había conservado · y nadie comprendió nada de la gran ira de M. Barrere. Expliqué el motivo de mi apuro en comunicar al cónsul aquello de que esta– ·oa encargada y todos aprobaron la sencilla gestión hecha por mf.. Creo que le hicieron pensar en lo inconveniente de su conducta, sobre todo, tratándose de una mujer, pues a la noche siguiente me envió a su sobrino para excusarse ant e mi por µo haber venido a verme porque su salud no se lo había permitido. El sobrino se presentó come secretario de su tlo y me oidió en ':'Sta calidad, los informes que babia de darle al cónsul. Pero este joven me pareció tan poco capaz de comprender la menor cosa, que no me preocupé en comunicarle ningún detalle y lo despedí, diciéndole que escribiría al señor cónsul lo que hubiera preferido decirle de viva voz. Esos son !os hombres encargados, en el extranjero, de velar por los intereses franceses.. M. Barrere, viejo go– toso, caprichoso e irritable con exceso, no está absoluta– mente al nivel de la importancia de las funciones que le están confiadas. El celo, la vigilancia y la actividad que exigen están por encima de sus fuerzas y no tiene nin– guno de los conocimientos especiales necesarios para cum– plir con sus deberes. No solamente era una necedad de M. Barrere ofenderse por la carta en la que le pedía venirme a ver. pues. tenla comunicaciones para éJ de parte del comercio francés de Arequ!pa. sino que, en esas circunstancias. sus funciones de , cónsul le lmpónian la obligación de venir a tomar informes de mi boca, en cuanto supo mi llegac:la. Desde hacia un mes, no se te-
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