Peregrinaciones de una paria

.,. PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 261! l1e tener deudas. El temor de contraer1ai. na d:;>minado siempre m1 conducta: contando cuidadr,samente, antes ele gastar, no he debido jamás un ventavo a nadie. Cuan– do hice este cálculo de 200 pesos y no encontré sino 20 en mi bolsillo, estuve, lo confieso, muy asustada. Ml guardarropa era, ya lo he dicho, más mezquino; me puse, con todo, a examinarlo y con la pluma en la mano, va– loricé pieza por pieza para ver cuanto podria obtener por todos esos trapos, si hacia una venta en el momento de mi partida. Vi que el producto ascendei;ia a más de 200 pesos. Cuando adquiri esta certidumbre, ¡oh, me sentl feliz, muy feliz! Habia renunciado al dejar a Escudero, a todos mis grandes proyectos de ambición y no querta oir hablar más de política; redevine Joven, alegre y, por primera vez en · mi vida, de una desproocupación com• pleta. No he gozado jamás de mejor salud; engordaba a ojos vistas, comia con apetito, dormia perfectamente; en una palabra, puedo decirque esos dos meses, fueron la única época de mi existencia en que no sufrl. Al dia siguiente de mi llegada, tuve algunos desagra– dos con el cónsul de Francia, M. Barrere. El asunto fué el siguiente: A raiz de mi salida de Arequipa, los france– ses residentes en esa ciudad, aprovechando la ocasión, dirigieron una demanda colectiva a M. Barrere, para que invistiera a M. Le Bris de poderes especiales, a fin de que éste pudiera proteger sus intereses gravemente com– prometidos por los últimos acontecimientos politicos. M. Moriniere me había rogado, a nombre de los peticiona– rios, que expusiera de viva voz al cónsul los motivos po– derosos que los habían inducido a presentar esta solicitud, Comprendía muy bien la posición de todos ellos y les habia prometido cumplir con mi doble misión. Por la mañana envié al cónsul la carta de mis compatriotas y le escribí dos palabras para informarle que estaba en– cargada de hacerle conocer verbalmente la cruel situación en que se encontraban los franceses de Arequipa. Agre– gué que el asunto era urgente y que, ret.enida en el hotel por una indisposición, si quería honrarme con su visita, podría exponerle inmediatamente lo que le interesara sa-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx