Peregrinaciones de una paria
PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 231 atención general, un negro que me gritaba: '¡S,eñora, alli están!" Sentí subir a mi tío y dirigí en seguida mi larga vista en la dirección indicada por el negro: vi muy -distintamente dos líneas negras que se dibujaban en lo ~Jto de la montaña vecina al vokán. Esas dos líneas, delgadas como un hilo, se desplegaron en el desierto, des– cribiendo ya una curva, ya otra, a medida que avanza– ban, formaban a veces zigzags, pero sin romperse 2a– más, asi como se ve en las bandadas de pájaros viaje– ros que varían infinitamente el orden de su vuelo y pre– sentan en el aire una serie de puntos negros. . Al distinguir al enemigo, toda la ciudad lanzó un gri– to de júbilo. La situación desgraciada en que el monje • y Nieto había puesto a los 'habitantes, les era insoporta– ble y a cualquier precio querían salir de ella. En el cam– po de Nieto, fué también grande el gozo: oficiales y sol– dados .se pusieron de nuevo a beber chicha y a cantar los himnos de la victoria, celebrando los funerales de aquellos a quienes iban a abatir, a deshacer. Hacia las tres, Althaus entró al patio a galope; y como nos viera a todos en lo alto de la casa, me llamó con la emoción de un hombre muy inquieto. Bajé y prometí a mi tío regre– sar para darle las noticias que hubiera recl.bido. -¡Ah!, prima, jamás me he encontrado en un mo– mento más crítico. Decididamente, todas estas gentes son locas. Figúrese que estos miserables están ebrios; nin– gún oficial está en estado de dar una orden y ningún soldado en el -de cargar su fusil. Si San Román tiene un buen espia, estamos perdidos; dentro de dos horas, se– rá éiueño de la ciudad. Subi y comuniqué a mi tio los funestos presenti– mientos de Althaus. -Lo esperaba -dijo mi tio-; esos hombres son com– pletamente incapaces; perderán su causa y tal vez no sea esto una desgracia para el pais. El peqt,~1\o ejército de San Román empleó cerca de dos horas é.'l descender de la montaña y vino a colocar– se a la izquierda del volcán, sobre el mont!.culo llamado Pacheta. Esta posición dominaba las fortificaciones de
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