Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARI.h. 21'J de la comunidad. La hermana Margarita, estaba lejos de ser tan ágil como sus dos '.hermosas compañeras y no babia podido convertirse en tan buena amazona co– mo ellas, pero quiso, con todo, imitarlas y hacer correr su caballo a galope. Le sucedió una desgracia: al tor– cer una de las callejuelas del viejo convento su largo ves– tido se enredó en una zarza; Margarita, en el movi– miento que hizo para desasirse, perdió el equilibrio y cayó pesadamente sobre la vereda, en el ángulo de la. calleja. En su caída, la desgradada se rompió el hom– bro de una manera horrible. Doña Margarita fué conducida a su lecho en un cruel estado de sufrimiento. Se corrió a llamar al mé– dico inglés, quien se apresuró a venir, arregló el ho_mbro roto y consoló a las amigas de la enferma, asegurándo– les que la herida no presentaba ningún peligro, si bien temía. que la curación fuese un poco larga. Pero el viejo doctor Bagras venia, como de costum– bre, aí convento y al no ver a la hermana Margarita en su farmacia, preguntó si estaba enferma. No, le contes– taron primero, pero se ha hecho reemplazar en la far– macia, porque tiene por otro lado algunas ocupaciones que por algunos días le impedirán venir. Cuatro sema– nas transcurrieron sin que la pobre farmacéutica estu-– ~iera en estado de levantarse para ir ella misma a dis– tribuir al doctor Bagras los medicamentos necesitados por las enfermas del convento; y mientras la curiosidad del ~tejo doctor respecto a ella, le hacia nacer ciertas inquie-– tudes, se vela obligada a permanecer en su lecho, su– friendo atroces dolores. Bagras al fin comenzó a sospechar que le ocultaba?\ alguna cosa sobre la hermana Margarita. Espió a las ne-- · gras de esta religiosa, interrogó a algunas de ellas y el aire confuso con que respondieron a sus preguntas, lo convenció de que Margarita esta:ba enferma. El descon.. · fiado doctor quedó intrigado del misterio que todo el convento le babia hecho de esta enfermedad; mll supo-– liciones se presentaron a su espiritu y no tuvo ya sino an penaamiento: el de descubr11r la palabra del enigma.

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