Peregrinaciones de una paria
PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 20ll traste, de una r,umildact aparente y del orgullo más in• domable, está uno tentada de repetir estas palabras del sabio: "Vanidad de vanidades". Fuimos recibidas en la puerta por algunas religiosas enviadas por la superiora a nuestro encuentro. Esta grave diputación nos condujo con todo el ceremonial exigido por la etiqueta, 'hasta la celda de la superiora, que esta– ba enferma y en cama. Su lecho estaba colocado sobre un estrado y en los escalones de aquel estrado, se halla• ba un gran número de religiosas jerárquicamente colo• cadas. El estrado cubierto de un tapiz de gruesa lana. blanca, daba a este lecho el aire de un trono. Nos que• damos algún tieml?o cerca de la venerable superiora. Las cortinas del lecho eran de género de lino y una de sus acompañantes nos explicó, en voz baja, que la superiora. estaba sumamente afligida de verse obligada, por la na– turaleza de su enfermedad, a infringir la regla de la; Santa Orden de las carmelitas, reemplazando la lana por el hilo. Después de haber satisfecho su curiosidad sobre los acontecimientos del día, las buenas religiosas, vaci• lantes y con discreción, me hicieron algunas preguntas sobre los usos de Europa y en seguida nos retiramos a las celdas que nos h abían hecho preparar. Pregunté a una. de las jóvenes religiosas que me acon¡pañaban si podía. hacerme ver la celda de Dominga. ''Si, me contestó, ma– fiana le daré la llave para que usted entre; pero no diga. na-da, pues, aquí esa pobre Dominga está maldita sólo somos tres las que osamos compadecerla''. Santa Rosa es uno de los más vastos y más ricos conventos de Arequipa. La distribución interior es cómo– da. Presenta cuatro claustros que encierran cada uno de ellos un patio espacioso. Anchos pilares de piedra sos• tienen la bóveda bastante baja de esos claustros. Las cel• d:is de las religiosas están alrededor, se entra a ellas pcr una puertecita baja, son grandes y las paredes muy blancas. Están aclaradas por una ventana de cuatro Vidrios que, como la puerta, da sobre el claustro. El mo• biliario de estas celdas consiste en una me·sa· de encina, un escabel de la misma madera, un cántaro de barro. Y,
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