Peregrinaciones de una paria
PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 195 quietudes por las consecuencias áe ta victoria s1 acaso la obtenían estos hombres tau cobardes como presun• tuosos. Desde el momento en que, en su ciega confianza, creyeron haber ganado la batalla-, sin conocer a los ene– migos a quienes habían . de combatir, cuál de ellos co– metió más necedades, desde el general en jefe hasta el .último empleado de la alcaldía. ¡Era de dar pena! Re• conocí desde entonces que cualquiera que fuese el desen• lace, el pais estaba perdido y los éxitos de Nieto traerían. itan inevitablemente como los de San Román, la exigencia. de contribuciones enormes, la expoliación de las propie– dades y el saqueo bajo todas sus formas. El 21 de marzo, Althaus me dijo: -Por fin, Florita, parece que el general tiene datos exactos. San Román estará aquí mañana o pasado ma• ñana. ¿Creerá usted que, no obstante de haber hecho enormes gastos en espías, no hemos podido saber hasta. el presente una palabra de verdad sobre lo que ocurre en el campo enemigo'? El general no quiere que yo me mezcle. El amor propio de ese n·ecio se siente herido por un consejo oportuno y me oculta todo cuanto puede. Desde hacía dos días, las tropas habían entrado a. sus cuarteles. Se habían visto obligados a_hacerlas re– gresar porque estaban extenuadas por las fatigas y las privaciones experimentadas durante su inútil permanen• cia en el campamento. Parece, según una opinión auto• rizada, que el general hubiera debido apresurarse en ha• cer salir sus tropas, ya para tomar de nuevo la posición acabada de abandonar o para establecerlas en la nueva. que las circunstancias podían exigir; que no hubiera de– bido olvidar ninguna de las precauciones indicadas por. la prudencia, para evitar toda sorpresa de parte del ene– migo, la confusión entre las tropas y la alarma en e) pueblo; que todo, en fin, debía haberlo previsto y tomado las medidas para prevenir los desórdenes que pudieran resultar en la ciudad por la victoria o la derrota. Tal !hubiera sido la conducta de todo militar con sentida, común; pero el general Nieto no pensó en nada de ésto ,
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