Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 193 cuenta. Sin embargo, quiso prevenir lo que consideraba. como una afrenta y recurrió a un medio al alcance de su espíritu. Hizo escribir, en secreto, una carta confidencial a no sé quién y tomó sus medidas para que cayese en manos de San Román. Se decía en esta carta, que el ejército de Nieto estaba en el más miserable estado, sin armas, sin municiones y en completa incapacidad de de– fenderse. Después del despacho de su misiva, el general esperaba cada día, ver llegar al ejército enemigo y su impaciencia llegaba al colmo. Desde hacía tres meses, el ataque con que el famoso San Román amenazaba a Arequipa era el sujeto de to– das las conversaciones. Durante los dos primeros meses,– el nombre de este jefe producía sobre la población el mismo efecto que el nombre del Coco sobre la imaginación de los niños pequeños. Los partidarios de Orbegoso lo describían como un hombre malo, feroz, capa¡,¡ de de– gollar él mismo, por propio placer, a los pobres arequl– peños y poner la ciudad a sangre y fuego a fin de sa– tisfacer las venganzas de su partido. Se decían tambiin de él otras mil gentilez:as por el estilo. Si al público le agradaba inventar cuentos sobre San !Román con el objeto de asustarse mutuamente, por esa. propensión a lo exagerado y a lo maravilloso que em– -puja siempre a este pueblo a los extremos, se encontra– ban también gentes poderosamente interesadas en acre– ditar esos ruidos, tales como el monje, el general, sus subordinados y otros más. · Todas las esperanzas de ambos partidos descansaban · en los ejércitos que habían abrazado su defensa. El uno fy el otro iban a jugar el todo por el todo en un solo golpe. La victoria aseguraría al partidó vencedor un éxito completo, la derrota, una ruina irreparable. El partido de Orbegoso, deshecho en todos los puntos, no tenía más apoyo que el valor de los arequipeños y todas las mira– das estaban fijas en ellos. La señora Gamarra, por su lado, sentía que la autoridad del gobierno organizado por ella no podría mantenerse mientras existiera una resis– tencia armada, y para ser dueña de Lima era preciso • 13

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx