Peregrinaciones de una paria

190 FLORA TRISTAN gas y afrontan lo::. peligros con un valor del que son incapaces los hombres de su raza. No creo que se pueda citar una prueba más admirable de la superioridad de la. mujer en la infancia de los pueblos. ¿No sería lo mismo entre los pueblos más avanzados en civilización, si se diera igual· educación a ambos sexos? Es de esperar en c¡ue vendrá un tiempo en el cual se intente la expe– riencia. Muchos generales de mérito han querido suplir el servicio de las rabonas e impedirles seguir el ejército; :pero los soldados se han rebelado siempre contra todas las tentativas de ese género y ha sido necesario ceder. No tenían suficiente confianza en la administración mi– litar que hubiera provisto a sus necesidades para per– :madirlos a renunciar a las rabonas. Esas mujeres son de una '.horrible fealdad. Eso se concibe, por la naturaleza de las fatigas que resisten. En efecto, soportan la intemperie de los climas más opuestos, sucesivamente expuestas al ardor abrasador del sol de las pampas y al frío de las cimas heladas de las · cordilleras. Tienen la piel quemada, agrietada, los ojos enrojecidos, pero sus dientes son muy blancos. Llevan por todo vestido una pequeña falda de lana que descien– de hasta las rodillas, una piel de carnero en medio de la cual hacen un hueco para pasar la cabeza y los dos lados les cubren la espalda y el pecho. No se ocupan de lo demás; los pies y los brazos están siempre desnudos. Se nota que entre ellas reina bastante armonía, sin em– bargo, las escenas de celos ocasionan a veces asesinatos. Las pasiones de esas mujeres no están contenidas por ningún freno y esos acontecimientos no deben sorpren– der. Está fuera de duda que, en un número igual de hombres a quienes no contuviera ninguna disciplina Y. nevaran la vida de estas mujeres, los asesinatos serían mucho más frecuentes. Las rabonas adoran al sol, pero no observan ninguna práctica religiosa. El cuartel general babia sido transformado en casa. ue juego. La gran sala de los bajos, dividida en dos por &ne(llo de una cortina, estaba ocupada, de un lado, por

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx