Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 147 aire; en efecto, usted se parece algo a esa planta, que se alimenta con aire solamente U). -Tío, toda mi vida me he alimentado lo mismo Y, sin embargo, siempre he estado muy bien. Creo que es él aire del volcán al que se debe atribuir mi enferme– dad. Y usted, tío parece inquieto y mortificado ¿está también enfermo? -No, hija mía; sin embargo, no he dormido durante la noche. Esos acontecimientos me han trastornado. Florita, }:le reflexionado en lo que me dijo. Temo que 2.000 pesos no sean suficientes; ¡pero 4.000 es demasiado! -Si, sin duda, pero Alt·haus me ha dicho ayer quo tomarían ese dinero sólo a título de préstamo. -!Ah, ah! ¡ellos también se sirven de hermosas pa– labras! ¡Llaman a eso préstamos!. .. ¡descarados bribo– nes! Bolivar daba también el nombre de préstamo a sus exacciones. ¿Y quién me ha devuelto o pensado en devol– verme los 25.000 pesos que el ilustre libertador me tomó cuando estuvo acá? Fué igualmente a título de préstamo que el general Sucre (2) nos tomaba nuestro dinero, y stn - embargo, no he visto jamás, los 10.000 pesos que me tomó prestados. ¡Ah! Florita, semejante impudencia me hace salir fuera de mi. Venir a robar a las gentes, a su casa, a mano armada y afiadiendo la infamia a la lrr1- sión, registran las sumas robadas con la denominación de préstamos. Eso pasa toda desvergüenza .. • -Tío, ¿qué hora es? -Las ocho. -Pues bien, lo invito a partir, porque sé que, a las {1) En Buenos Aires, todos los balcones de las casas están 'decorados con esta planta, que se llama flor del aire, porque no tiene ralees y se alimenta sólo con el aire. (2) General venezolano, vencedor de la b;,talla de Ayacucho que liquidó el poder espal'lol en América. Pué después presidente de Bolivia. Lo asesinaron al volver a su patria en 1829. N. B.

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