Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 143 cha confianza en mi y en esta situación embarazosa me pidieron mi opinión. Mi tio, acercándose mucho a mi, me dijo con aban– dono (1): -Mi . querida Florita, estoy muy inquieto. Acon– séjeme. Usted tiene apreciaciones tan justas en todo Y es realmente la única persona aquí con la cual puedo hablar de cosas tan graves. Ese Nieto (2) es un miserable sin honor, un derróchador, un hombre débil que va a dejarse manejar por el abogado Valdivia, hombre muy capaz, pero intrigante y revolucionario furioso. Esos ban– didos van a ponernos cupos a nosotros los propietarios, Dios sabe hasta qué punto. Florita, me ha venido una idea. Si mañana yo fuera, muy temprano, a ofrecer a. esos ladrones dos mil pesos y al mismo tiempo les pro– pusiera imponer un cupo a todos los otros propietarios ¿no cree usted que esto me daría la apariencia de estar de su lado y tendría tal vez el resultado de impedir que me gravaran muy fuertemente? Querida niña, ¿qué pien~ sa usted? -Tío, encuentro su idea excelente, pero creo que la suma que usted ofrece no es lo bastante fuerte. -Pero, Florita, ¿me cree usted tan rico como el Papa? ¡Cómo! ¿No se contentarían con diez mil francos? -Querido tío, piense en que sus exigencias estarán en relación con las fortunas. Usted comprende, si usted, el hombre más rico de la ciudad, no da sino diez mil francos, con esa proporción, sus entradas no serán muy considerables, no. tendrán una buena presa y creo po-· derle decir que su intención es la de hacer un saqueo. de mano maestra. -¿Cómo es eso? ¿Sabe usted alguna cosa? -No, precisamente; pero tengo indicios. (1) Pío Tristán, conspicuo personaje, republicano del Pero~· fué Presidente accidental, muy efímero.-(N. E.). (2) Caudillo republicano del Perú.- (N. E.).

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