60 —¿La ha perdido usted —le preguntó el profesor— o no la ha hecho usted? Pero Paco Yunque no sabía lo que se había hecho la hoja de su cuaderno y, muy avergonzado, se quedó en silencio y bajó la frente. —Bueno —dijo el profesor, y anotó en unos libros la falta de Paco Yunque. Después siguieron los demás entregando sus ejercicios. Cuando el profesor acabó de verlos todos, entró de repente al salón el Director del Colegio. El profesor y los niños se pusieron de pie respetuosamente. El Director miró como enojado a los alumnos y dijo en voz alta: —¡Siéntense! El Director le preguntó al profesor: —¿Ya sabe usted quién es el mejor alumno de su año? ¿Han hecho el ejercicio semanal para calificarlos? —Sí, señor Director —dijo el profesor—. Acaban de hacerlo. La nota más alta la ha obtenido Humberto Grieve. —¿Dónde está su ejercicio? —Aquí está, señor Director. El profesor buscó entre todas las hojas de los alumnos y encontró el ejercicio firmado por Humberto Grieve. Se lo dio al Director, que se quedó viendo largo rato la cuartilla. —Muy bien —dijo el Director, contento. Subió al pupitre y miró severamente a los alumnos. Después les dijo con su voz un poco ronca pero enérgica: —De todos los ejercicios que ustedes han hecho ahora, el mejor es de Humberto Grieve. Así es que el nombre de este niño va a ser inscrito en el Cuadro de Honor de esta semana, como el mejor alumno del primer año. Salga afuera Humberto Grieve.
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