Paco Yunque; Ashaninka - Español

46 ¡Qué cosa extraña era estar en el colegio! Paco Yunque empezaba a volver un poco de su aturdimiento. Pensó en su casa y en su mamá. Le preguntó a Paco Fariña: —¿A qué hora nos iremos a nuestras casas? —A las once. ¿Dónde está tu casa? —Por allá. —¿Está lejos? —Sí… No… Paco Yunque no sabía en qué calle estaba su casa, porque acababan de traerlo, hacía pocos días, del campo y no conocía la ciudad. Sonaron unos pasos de carrera en el patio, apareció en la puerta del salón Humberto, el hijo del señor Dorian Grieve, un inglés, patrón de los Yunque, gerente de los ferrocarriles de la «Peruvian Corporation» y alcalde del pueblo. Precisamente a Paco le habían hecho venir del campo para que acompañe al colegio a Humberto y para que juegue con él, pues ambos tenían la misma edad. Sólo que Humberto acostumbraba venir tarde al colegio y esta vez, por ser la primera, la señora Grieve le había dicho a la madre de Paco: —Lleve usted ya a Paco al colegio. No sirve que llegue tarde el primer día. Desde mañana esperará a que Humberto se levante y los llevará usted juntos a los dos. El profesor, al ver a Humberto Grieve, le dijo: —¿Hoy otra vez tarde? Humberto, con gran desenfado, respondió: —Me he quedado dormido. —Bueno —dijo el profesor—. Que ésta sea la última vez. Pase a sentarse. Humberto Grieve buscó con la mirada donde estaba Paco Yunque. Al dar con él, se le acercó y le dijo imperiosamente: —Ven a mi carpeta conmigo.

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