57 Nuevas voces literarias en el Museo de Pérgamo. Nos encontramos en cada rincón del mundo, Roberto. En el nuevo continente existen dos sedes muy importantes para la Orden: la del Museo Histórico Nacional de Argentina y la de la Biblioteca Nacional del Perú, en Lima. Como verás, Roberto, eres muy importante para nuestra Orden; por eso hemos tratado de protegerte desde que llegaste a Madrid. Quise reírme de toda esa locura. —Lya, si todo lo que me dices es verdad, hay algo que tengo que saber. ¿De quién tienes que protegerme? —Esa es la pregunta clave, Roberto. Desde que se fundó la masonería, ha encontrado una oposición de distintos tipos de actores sociales, la llamada “élite global”, cuya misión en el mundo es acumular la riqueza y detentar el poder, y son ellos quienes están detrás de ti. Nuestra obligación es cuidarte. Algunos de tus amigos de la Complutense tenían la obligación de hacerte llegar hasta el barrio La Latina para que te pusieras en contacto conmigo, y así fue. Ese cybercafé al que tanto ibas nunca existió, fue una fachada creada para ti; por eso llegué a conocerte. Lamento que te enteres de esta manera, pero tenía que contártelo. —Lya, estoy tratando de entenderte, pero sigo teniendo algunas preguntas. En primer lugar, si tenías que protegerme, ¿por qué te fuiste de mi lado y de esa manera tan imprevista? —¡Porque me enamoré de ti! —me dijo, y sus ojos denotaban tristeza—. No me preguntes cómo sucedió, porque yo tampoco lo sé. De lo único que estoy segura es de que no debemos estar juntos. Lo único importante es que tienes que vivir, y por eso estoy aquí para decirte que tienes que regresar a Lima y encontrar a Rodrigo Barreto, de la Biblioteca Nacional del Perú. Junto a él, debes iniciar de nuevo con nuestra Orden en Lima, que está en peligro.
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