Nuevas voces literarias

52 Poetas y narradores de la Biblioteca Nacional del Perú En otras ocasiones me llenaba de preguntas respecto de nuestra relación. “¿De verdad me amas, Roberto? Si nos casáramos, ¿te atreverías a comenzar de cero en otro lugar que no sea España, Europa, ni Lima? ¿Quieres tener hijos conmigo, Roberto?”. En lugar de alegrarme, todas aquellas preguntas me preocupaban. Me inquietaba y me dolía notar un cambio tan drástico en su personalidad. Pero poco podía hacer. La mañana del 11 de marzo de 2004, Raquel salió muy temprano del departamento con dirección al trabajo. Los directivos de la CaixaForum, empresa en la que trabajaba, habían concertado una reunión con el personal por el inicio de la temporada de primavera-verano. Por eso, al despertar, en lugar de encontrarla, hallé una nota encima del velador: “Amor, llego temprano para cenar. ¡Te amo!” Salí de la cama y, como de costumbre, encendí la Radio Nacional, una de las emisoras más escuchadas por españoles y migrantes. De tendencia conservadora, por esos días, la radio enaltecía los últimos días del gobierno de José María Aznar. Eran las 7:37 de la mañana cuando Radio Nacional de España interrumpió su programación: “Atención, noticia de última hora. Se ha producido una fuerte explosión en un tren de Cercanías, muy cerca de la estación de Atocha, en Madrid. Repetimos: explosión en un tren de Cercanías en la zona de Atocha. Las primeras informaciones hablan de varios heridos y de importantes daños materiales. Por el momento, no hay confirmación oficial, pero fuentes policiales apuntan a la posible participación de ETA”. Inmediatamente encendí el televisor y pude ver que, en tres minutos, Madrid se paralizó por completo: 191 personas morían en los hospitales y 2084 personas resultaron heridas. Inmediatamente pensé en que la CaixaForum estaba muy cerca de la estación de Atocha y traté de comunicarme con Raquel, pero no me atendía.

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