46 Poetas y narradores de la Biblioteca Nacional del Perú —Por lo visto tendrás una farra el día de hoy —comentó. —No, para nada. El fin de semana vendrán algunos familiares y aproveché para comprar un vino para la cena —respondí. Qué gran mentira. Llevaba el vino para que me acompañara en mis horas de lectura y escritura. Ella se veía mucho más hermosa con los rayos del sol. —Qué pena, me hubiera gustado acompañarte… si fuera hoy, claro —exclamó con coquetería. —¿Cómo te llamas? —le pregunté. —Soy Raquel —respondió, con una pequeña sonrisa en los labios. —¿Y dónde vives, Raquel? —le pregunté. —En la cuadra cuatro de Noviciado —contestó. Inmediatamente le comenté que yo vivía en la cuadra seis de esa misma calle. —¿Y de dónde eres, Roberto? —preguntó. —Soy de Perú —repuse. —A mí me encanta un escritor de tu país: Bryce Echenique. ¡Me parece fantástico! Y mira tú, qué coincidencia, me recuerdas a un personaje de sus novelas: Pedro Balbuena. Por casualidad, ¿te gusta escribir? —La verdad es que sí, Raquel, pero muy poca gente lo sabe; siempre lo he mantenido en secreto. Llevo un tiempo tratando de terminar una novela, pero todavía no la concluyo. A mí también me gusta cómo escribe Bryce, pero a mí me recuerdas a un personaje de Juan Marsé que se llama Teresa. —¡Las últimas tardes con Teresa! —respondió—. Pero ¿por qué crees que soy pija, Roberto? —replicó ella. Claramente había leído la novela—. No pertenezco a ninguna alta burguesía catalana; al contrario,
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