Nuevas voces literarias

45 Nuevas voces literarias Te esperaba tanto, Raquel Conocí a Raquel en la Expendeduría de Tabacos 145, en la calle Noviciado de Madrid, muy cerca del departamento que alquilaba a finales de los noventa. La temporada de primavera había comenzado, y el clima se tornaba agradable y cálido, lo que hacía que Madrid se transformara en algo especial. Durante esa temporada, sus terrazas al aire libre, sus parques y jardines se convertían en espacios de libertad y en puntos de encuentro. Llevaba un vestido corto de verano, de color azul claro, que hacía relucir con mucho más detalle su piel clara y algo bronceada; sus ojos eran grandes y castaños, con cejas marcadas y pobladas, y unos labios finos de color rosa. Cuando me distraje viendo la botillería del lugar, ella salió del establecimiento. “¡Maldición!”, bramé, recriminándome por desperdiciar el momento. Cuando tuve al vendedor frente a mí, no me atreví a preguntarle por la chica que había estado en la tienda hasta hacía un momento; solo atiné a comprar un Petit Verdot de Abadía Retuerta y un paquete de cigarrillos Fortuna, para luego salir del lugar. Para mi sorpresa, ella estaba parada en la vereda, fumando y mirando el cielo despejado de aquella mañana, aprovechando cada rayo de sol. Cuando sintió mi presencia al salir del local, giró para verme. —Hola, chaval —me dijo, mirándome a los ojos con una sutil sonrisa. —Hola, guapa. Veo que fumamos la misma marca de cigarrillos —le dije, sin advertir que era una manera muy estúpida de entablar conversación. Cuando encendió un cigarrillo, ella pudo ver lo que tenía en la bolsa de compras.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx