Nuevas voces literarias

44 Poetas y narradores de la Biblioteca Nacional del Perú ¿Qué significa para ti participar, como funcionario de la Biblioteca Nacional del Perú, en esta primera colección literaria? Participar en esta primera colección literaria como funcionario de la Biblioteca Nacional del Perú es, para mí, un impulso renovado para seguir escribiendo. Es una travesía que comenzó en mis años de universidad —aquellos tiempos de locura y descubrimientos— y que hoy sigue creciendo, más madura, pero igual de apasionada. También es un acto de gratitud hacia la institución que no solo me formó como profesional, sino que me ayudó a enfrentar mis propios temores y a dar forma a esas historias que siempre han rondado en mi cabeza. Y es que las bibliotecas no son lugares inmóviles ni silencios perpetuos: son espacios vivos, donde las ideas circulan y los sueños encuentran refugio. En ellas, todos —funcionarios, autores, lectores— somos parte de un mismo relato en constante construcción. ¿Cómo presentarías tu texto incluido en esta publicación? Mi cuento, Te esperaba tanto, Raquel, nació de esa atmósfera, de ese bosque de voces. Surgió en fragmentos arrebatados a la contemplación y al dolor, en tardes donde el sol de Madrid parecía devorar las calles y devolverlas como un espejismo. Lo escribí pensando en pasillos de museos, en estaciones que laten como heridas públicas, en encuentros breves que, sin embargo, marcan una vida entera. Este cuento habla de amores fulminantes y ausencias que arrasan, de los mapas de la memoria que se fracturan frente a la tragedia. Pero, sobre todo, habla de la escritura como un exorcismo. Al narrar la espera, al pronunciar el nombre de Raquel, al evocar el rumor de Atocha, ordené el caos y le di permanencia a lo efímero, salvando del olvido emociones destinadas, de otro modo, a desvanecerse en la prisa de los días.

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