Narraciones de la Amazonía

en las ramas más altas de las lupunas y los cedros, cayó en la orilla del lago, dibujándose como un extraño y luminoso pez en las aguas poco profundas. Lirio de Amanecer observó primero con curiosidad y luego con asombro ese luminoso pez. No lo pensó dos veces. Decidió que ese pez sería el último que pescaría esa tarde y sus largas patas fueron hundiéndose en las oscuras aguas del lago para pescar el luminoso pez que se hundía más en las profundidades del Shinguito. Lirio del Amanecer nunca más volvió a su mullido nido del alto y añoso cetico ni al diálogo interminable con sus congéneres del garzal. Al día siguiente mismo de su desaparición, surgió la leyenda de la garza que creía que la luna era un pez. La garza que creía que la luna era un pez

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