Narraciones de la Amazonía

44 ―Aquí es donde tengo que venir cuando me case y quiera tener hijos ― pensaba Lirio del Amanecer al escuchar la ensordecedora gritería de los pichones que reclamaban comida a sus padres, observando a estos atender solícitos el pedido de sus hijos, mirando el ajetreo de la vida cotidiana y la inmutable misión de la reproducción de la especie. Así se pasaba las horas en la contemplación de la vida. Dialogando interminablemente con sus congéneres acerca de lo difícil, complicado, arduo; pero también satisfactorio y maravilloso que tiene la existencia para una garza. A Lirio del Amanecer le encantaba compartir con otras garzas el conocimiento, vital para ellas, sobre los lagos con más abundancia de peces, los cambios de las estaciones, los tiempos más propicios para la reproducción en el garzal, las previsiones para evitar la caída de huevos y pichones, los solteros más codiciados entre las garzas jóvenes y otros detalles, secretos y conocimientos.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx