36 talones. Su carne es uno de los manjares más apetecibles para los hombres y muchos habitantes del bosque, como el tigre otorongo. La temible señora shushupe y el inofensivo y simpático señor picuro son los mejores amigos entre los habitantes del bosque. Ambos tienen hábitos nocturnos, pues descansan en el día y trabajan, buscando sus alimentos, en la noche. La señora shushupe es friolenta. En las noches lluviosas de invierno, cuando todos los habitantes del bosque se acurrucan en la calidez de sus refugios, la señora shushupe toca la puerta de la casa del señor picuro. ―Señor picuro, tengo mucho frío, le ruego por favor darme posada en su casa mientras pasan las lluvias ―le pide. El señor picuro, que ha salido a mirar quién toca la puerta de su casa excavada debajo de la tierra, piensa antes de contestar sí o no. Tiene su esposa y dos bebés que están jugando en sus habitaciones. Ellos saldrán al bosque dentro de un momento a buscar alimentos y necesitan quien se quede cuidando la casa y, sobre todo, a los niños. En el bosque hay
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