15 decir, los árboles que tienen madre, porque en el bosque los árboles, los ríos, las cochas, el arcoíris, todos los seres tienen madre. Para evitar que los hombres destruyan el bosque, el chullachaqui usa todas sus artes. Lanza truenos y rayos que asustan a los hombres, hace llover copiosamente para apagar el fuego del bosque, avisa a las isulas, las grandes hormigas venenosas, para que ataquen a los taladores; asimismo, convoca a las huayrangas, las avispas gigantes, para que piquen y produzcan fiebre. El chullachaqui castiga a los hombres que son enemigos de los animales del bosque, a los cazadores que matan con crueldad y demasía a la fauna de sajinos, huanganas, venados, tapires, ronsocos, majases, añujes, carachupas, otorongos, monos y diversas aves, como paujiles, trompeteros, pavas, pucacungas y perdices. Para castigar a un cazador, el chullachaqui se transforma en un venado, la pieza de caza más apetecible y más buscada por el cazador. Convertido en venado, se deja ver por el cazador a tiro de arma, luego rápidamente se aleja y, después, se detiene, esperándole. Cuando este le da alcance y otra vez lo tiene en la línea de mira de su escopeta, el venado se aleja otra vez y así prosigue con este juego hasta llevar al cazador al interior del bosque virgen, donde lo deja, finalmente, perdido.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx