Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

97 CAPITULO III LA CONQUISTA: ¿UN DRAMA SOLO DE HOMBRES? A la puerta del laberinto. Han llegado hombres barbudos en casas por el mar A comienzos de 1532, Francisco Pizarro desembarc en Tumbes, actual frontera entre el Perú y Ecuador, y despu s de fundar San Miguel, la primera ciudad espa ola del Pac fico sur, inici el ascenso de la cordillera andina con el objetivo de llegar a Cajamarca donde según informes de Francisco de Soto, confirmados posteriormente por Pedro Pizarro, el Inca Atahualpa “estaba en unos ba os que están poco más de media legua del asiento de Caxamalca”1. En el mensaje que Pizarro le dirigi al Inca le dec a que ven a a tributarle respeto, y prosigui viaje hasta que el 15 de noviembre de 1532 lleg a Cajamarca encontrando la plaza principal vaca. Más grande “que ninguna de Espa a, toda cercada con dos puertas, que salen a las calles del pueblo. Las calles son de más de doscientos pasos en largo, son muy bien hechas, cercadas de tapias fuertes”2. El origen de este hist rico encuentro entre Francisco Pizarro y el Inca Atahualpa se remonta al descubrimiento del Mar del Sur por Vasco Nú ez de Balboa en 1513, cuando Pizarro que viajaba como lugarteniente escuch el relato sobre nav os que pasaban procedentes de un pa s lleno de oro. Poco despu s, los expedicionarios volvieron a escuchar nuevos relatos sobre la riqueza de ese pa s. Entonces Nú ez de Balboa, Francisco Pizarro y Pedro Miguel, juraron un pacto en la iglesia de Panamá, que “se realiz conforme a una vieja formalidad medieval (…) partieron la Hostia en tres partes”3. As comenz una aventura que no solo cambi la historia y la geograf a del mundo, sino que el “oro de Am rica dio impulso sin precedentes a la eco1 Pedro Pizarro. Descubrimiento y Conquista del Perú. Lima, 1917, p. 28. 2 Francisco de Jerez. Crónicas de la conquista del Perú. M xico, s/f, p. 65. 3 Jos Antonio del Busto. Pizarro. Tomo I. Lima, 2000, pp. 128-129.

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