Sara Beatriz Guardia 83 habitante andino104. Según, Pablo Joseph de Arriaga la adoraci n tambi n estaba dirigida: “A los Puquios, que son los manantiales y fuentes, hemos hallado que adoran de la misma manera, especialmente, donde tienen falta de agua, pidi ndoles que no se sequen. A los Ros, cuando han de pasallos, tomando un poco de agua con la mano y bebi ndola, y esta ceremonia se llaman Mayuchulla, y lo mismo hacen los pescadores cuando entran a pescar. A Cerros altos y montes y algunas piedras muy grandes tambi n adoran, y les llaman con nombres particulares y tienen sobre ellos mil fábulas de conversiones y metamorfosis y que fueron antes hombres que se convirtieron en aquellas piedras. (…) A las Pacarinas, que es de adonde ellos dicen que descienden, reverencian tambi n. Que como no tienen fe ni conocimiento de su primer origen de nuestros primeros padres Adán y Eva, tienen en este punto muchos errores, y todos, especialmente las cabezas de Ayllos, saben y nombran sus Pacarinas. (…) Todas las cosas sobredichas son huacas que adoran como a Dios, y ya que no se les pueden quitar delante de los ojos, porque son fijas e inm viles, se procura quitárselas del coraz n, ense ándoles la verdad y desenga ándoles de la mentiras”105. Agrega que la principal ofrenda en la mayor parte de las ceremonias era la chicha, comienzo y fin de las fiestas; tambi n ofrec an llamas, coca, ma z entero y molido106. La Luna, Mama Killa, hermana y mujer del Sol, fue considerada diosa y madre universal, principio de generaci n y fecundidad. El culto a la luna y al mar fue en algunas regiones tan importante como el culto al sol. En Pacasmayo el oratorio dedicado a la luna era tan c lebre como el templo al sol, y en el valle de Chincha la poblaci n no acept cuando el Inca Pachacutec quiso obligarlos a adorar al astro. Los habitantes del valle arguyeron que su diosa les proporcionaba alimento, en cambio el sol, no les daba nada y los ofend a con su calor. Cuando se produc a un eclipse de luna, los pobladores se trastornaban porque crean que un le n y una 104 Pilar Mendieta Parada. “Lo femenino en las concepciones mticas y religiosas”. Palabras del silencio. Las mujeres latinoamericanas y su historia. Quito, 1995, p. 25. 105 Pablo Joseph de Arriaga. La extirpación de la Idolatría en el Perú, 1999, pp. 26-30. 106 Ib dem, pp. 50-53.
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