Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 68 grandes de plata, y muri en el Cuzco de edad de doscientos a os en el tiempo de su hijo Sinchi Roca Inga”62. De la segunda Coya, Chimbo Urma Coya, dice que era muy hermosa y rica, alusi n que se repite con varias Coyas: “La segunda Coya Chimbo Urma Coya, era muy hermosa y morena como la primera casta de su madre, y fue delgada, amiga de tener ramilletes y flores, en las manos, y de tener un jardn de flores y fue apacible con todos sus vasallos (...) Fue casada con Sinchi Roca Inga, y con alegre cara gobernaba a sus vasallos y le regalaba, y muy querida de su marido. Y muri con ochenta a os en el Cuzco y dej infantes hijos Lloque Yupanqui Inga, Mama Cora Occllo, y Cápac Uari Tito Inga, y Topa Amaro Inga. Esta se ora fue muy rica, dej toda su hacienda al sol y a la luna, reparti a sus hijos repartido en el testamento que dej . (Guaman Poma, p. 98). La tercera, Mama Cora Occllo Coya, es descrita como “miserable avarienta”, y que no com a casi nada, pero beb a mucha chicha: “(...) Esta mujer avarienta de pocas cosas lloraba: no estaba bien con sus vasallos y de ello no le hac a tanto caso los se ores y principales grandes; de todas las riquezas y comidas mandaba encerrar en el dep sito, all se pudr a y se acababa. Como era tan triste de coraz n, com a ma z crudo. Fue casada con Lloque Yupanqui Inga y as tuvo infantes hijos Mayta Cápac Inga, Curi Chinbu, Mama Yachi Urma, (…); y por mandado de su marido; esta se ora haca muy grandes da os” (Guaman Poma, p. 98). Respecto de la cuarta Coya, Chimbe Mama Yachi, mujer de Mayta Capac Inga; era “amiga de salir a la visita de otras se oras principales y conversar con ellas y holgarse con música y merendar” Guaman Poma dice que: “...esta mujer siempre hurtaba hacienda de su marido para darles a las viejas y viejos y a los pobres, más serv a a los pobres que no a los principales. Y ten a infantes hijos: Chimbo Ucllo, Mama Caua y Cusi Cinbo, Cápac Yupanqui Inga, Apo Maytac Inga, Bilcac Inga y Mama 62 Felipe Guaman Poma de Ayala, Ob. Cit., 1993. Relaci n de las Coyas pp. 96-111.
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