Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 41 restos de un casco dorado en el cráneo, tena los pies amputados, posible s mbolo de la obligaci n de permanecer en su puesto de vig a. En la parte inferior del sarc fago, se encontraban los cuerpos de dos mujeres j venes en posici n distinta, la cabeza de una apuntaba al oeste y la otra en direcci n opuesta. Una tercera mujer, yaca en la cabecera del sarc fago, vestida tambi n con sencillez, y cerca, un ni o de unos 10 a os sentado en la esquina del sur. Los guerreros portaban armas, escudos y vestimenta adornada con pectorales, mientras que los siervos y las mujeres no ostentan ningún s mbolo de poder. Los cuerpos de estas mujeres están cubiertos con una saya larga sin adorno alguno, y a los costados los esqueletos de dos guerreros. Uno con escudo, tocado de cobre y un mazo de guerra. El otro con un pectoral de conchas y junto a sus piernas el esqueleto de un perro. El Se or de Sipán estaba cubierto de adornos, emblemas y atuendos de oro, plata, cobre dorado y piedras semipreciosas. De su cuello colgaban cabezas de búho, sujetas por hilos de oro y sonajeros de su cintur n. Los pies calzados por sandalias de cobre, y su cuerpo envuelto en mantas de algod n recamados de finas placas de cobre dorado. Cubr an los huesos de la cara un par de ojos de oro, una nariz, y un protector del mismo metal para el ment n semejante a un yelmo. Sobre una lámina de oro descansaba el cráneo. En la mano derecha reposaba un lingote de oro y sujetaba el más importante s mbolo de poder y jerarqu a: un cetro y cuchillo coronado por una pirámide invertida de oro, con relieves en los que un jefe guerrero ricamente ataviado, toma por el cabello a un prisionero y dirige con la otra un mazo hacia el rostro. Un collar sobre el pecho del Se or de Sipán muestra una fila de diez man es de oro y otra de diez man es de plata. El oro representa la derecha y la plata la izquierda, el sol y la luna, el d a y la noche, lo masculino y lo femenino, respectivamente; expresi n de la dualidad de poderes y fuerzas. Tambi n confirm que en la cultura Mochica el culto a la luna estuvo fuertemente arraigado y precedi a la posterior adoraci n al sol, porque la luna permit a medir el tiempo con mayor amplitud41, y porque mientras el sol desaparece en la noche la luna está presente d a y la noche42. 41 Hermann Leicht. Arte y Cultura Preincaicos. Madrid, 1964, p. 52. 42 Anne Marie Hocquenghen, Patricia Lyon. “A class of anthropomorfic supernatural female in Moche Iconography”. Berkeley, California, 1980.

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