Sara Beatriz Guardia 341 fiesta. Y tu posesi n t nica, bajo el cielo latino, enred en mi alma una serpentina de alegras. Por ti, mi ensangrentado camino tiene tres auroras. Y ahora que estás un poco marchita, un poco pálida, sin tus antiguos colores de Madonna toscana, siento que la vida que te falta es la vida que me diste”58. Es la vida lo que le ofrece Anna Chiappe a Jos Carlos Mariátegui cuando ambos se encuentran aquella primavera florentina de 1920. “Estabas en mi destino. Eras el designio de Dios”, escribe Mariátegui. Los primeros encuentros tuvieron como escenario el restaurante “Il picolo eden”, y de esa fecha existe una foto de ambos con el escultor Artemio Oca a y con Palmiro Macchiavello González, C nsul General del Perú en G nova, quien vincul a Mariátegui con la revista del Touring Club de Italia, la “Vie d’Italia e dell ‘America Latina”, en la que public en 1924 tres art culos recopilados posteriormente por Giovanni Casetta59. Al describir los primeros meses de su vida con Anna Chiappe, Mariátegui dice: “Fuimos a vivir en una casita aislada de la campi a romana. Me despos con ella y con la felicidad. Esos meses fueron para m el mejor descanso en la jornada. La posesi n del objeto verdaderamente amado despierta en el hombre desconocidas energ as. Nunca me sent más fuerte ni más due o de mi destino”. Fue el amor que irradi su propia luz en ese hogar y la devoci n de Anna Chiappe lo que permitieron que la vida y obra de Mariátegui no quedasen truncas. Al enterarse de la muerte de Mariátegui, Waldo Frank le escribe a Luis Alberto Sánchez: “Veo a aquella mujer clara y fuerte que fue su esposa, sin la cual, estoy seguro, su trabajo no hubiera podido realizarse. Porque haba una singular y compleja claridad en ese hogar creado por ambos: hab a un rasgo en su esposa as como en Jos Carlos, recio y fuerte y certero como un alambre de plata”60. 58 Mariátegui. La novela y la vida. 1984, pp. 93-94. 59 Sara Beatriz Guardia. El amor como acto cotidiano. Lima, 1994, p. 9. 60 Carta de Waldo Frank a Luis Alberto Sánchez. Lima, junio de 1930. Anuario Mariateguiano. Vol. 1 No. 1, 1989. p. 63.
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