Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 312 ci n con la creaci n de una Secci n de Asuntos Indgenas en el Ministerio de Fomento, a trav s de la cual las comunidades podran solicitar al Estado su reconocimiento oficial, la Constituci n de 1920 restableci en Perú una relaci n proteccionista entre los ind genas y el Estado”14. En el balance que hiciera en su art culo, “Lo que ha significado la Pro-Ind gena”, con el que inici su participaci n en la Revista Amauta dirigida por Jos Carlos Mariátegui, se ala que en primer lugar llen un vac o: “Dormida estaba, a los cien a os de Emancipaci n Republicana del Perú, la conciencia de los gobernantes, la conciencia de los gamonales, la conciencia del clero, la conciencia del público ilustrado y semi-ilustrado”15, respecto de sus obligaciones con la poblaci n indgena que más que una defensa filantr pica, merece figurar como elemento central de la cuesti n nacional. El valor de la Asociaci n Pro Indgena, dice Mariátegui, “sirvi para aportar una serie de fundamentales testimonios al proceso del gamonalismo, determinando y precisando sus tremendas e impunes responsabilidades”. Posteriormente, fue otra mujer de vanguardia, Miguelina Acosta Cárdenas, quien plante en la Segunda Conferencia Panamericana de Mujeres, que la situaci n de explotaci n y miseria de los ind genas peruanos sea incorporada al debate. En su artculo “Escuelas rurales ambulantes para la educaci n de los ni os indgenas”, enfatiza que para “procurar la rehabilitaci n del indgena transformándolo en ciudadano consciente y responsable”16, la tarea educativa es fundamental. Lo ins lito en la vida de Dora Mayer fue el amor apasionado y no correspondido que profes por Pedro Zulen, 22 a os menor que ella. En 1911 cuando le confes su amor, Zulen le dijo que no la amaba y no la amara nunca. Y as fue. En 1920 Zulen se gradu con una tesis titulada “La filosofa de lo inexpresable: Bosquejo de una interpretaci n y una crtica de la filosofa de Bergson”, y posteriormente prosigui estudios en la Universidad de Harvard. La noche que fue a despedirse de Dora Mayer, algo ocurri . A partir de entonces ella se consider su esposa y firm como tal, Dora Mayer de Zulen. El joven fil sofo regres al Perú en 1922, y muri de tuberculosis en enero de 1925, sin tener ningún vnculo con la 14 Florencia E. Mall . “Las sociedades indgenas frente al nuevo orden. La construcción de las naciones latinoamericanas, 1820-1870. Historia General de Am rica Latina, Tomo VI, p. 270. 15 Amauta No. 1. Lima, setiembre de 1926, pp. 20 - 22. 16 Amauta. No. 12. Lima, febrero de 1928, p. 38.
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