Sara Beatriz Guardia 309 protecci n, las obreras soportaron jornadas excesivas, salario insuficiente, “amenazas y despotismo, y cuanta negaci n de derecho o trato inhumano pueda idearse5. El embarazo fue considerado un “delito”, y por la misma jornada de trabajo las mujeres ganaban 40 y 60% menos que los obreros. Entre 1917 y 1920, Miguelina Acosta Cárdenas y Dora Mayer, dirigieron “La Cr tica”, el peri dico del anarcosindicalismo, con art culos que abordaron temas relacionados con las reivindicaciones de las mujeres obreras, y la grave situaci n econ mica a consecuencia de la Primera Guerra Mundial. El 13 de enero de 1919 el movimiento obrero impuls un paro general por la jornada de ocho horas y en protesta por el alza del costo de vida. Cuatro meses despu s en la conformaci n del Comit Pro-Abaratamiento de las subsistencias, figur entre las primeras acciones la convocatoria a una Asamblea Femenina. El 22 de mayo de ese a o, en el local de la Federaci n de Estudiantes del Perú, hicieron uso de la palabra los lderes sindicales, Nicolás Gutarra y Carlos Barba, y en representaci n de las mujeres: Evangelina Antay, Rosa de Saury, Elisa Perrichino, Teresa Ticipiano, y Miguelina Acosta Cárdenas, que demandaron la creaci n de un Comit Femenino. A propuesta de Zoila Aurora Cáceres, se convoc a un mitin de mujeres para el domingo 25 de mayo de 1919 a las 3 de la tarde en el Parque Neptuno6. En el mitin, Mar a Augusta Arana destac en su discurso el trascendental hecho de que hombres y mujeres obreros se unieran en la lucha sindical. Sin embargo, ningún documento de la poca registra las demandas de las obreras, solo figura que las mujeres desfilaron portando letreros que dec an: “¡Abajo los capitalistas!”, “¡Viva la organizaci n femenina!”. Conquistada la jornada de las ocho horas, en 1919, la presencia del anarcosindicalismo fue disminuyendo en el movimiento obrero, y lo mismo ocurri con el intento de organizaci n de las mujeres obreras. La única huelga de obreras que está registrada en los documentos de la poca se produjo en la Fábrica de Tejidos La Victoria. Empresa textil que obligaba a las obreras a trabajar tres horas suplementarias los sábados por la tarde, sin pagarles la remuneraci n del 7% adicional que estableca la ley. Ante lo cual, las obreras se organizaron, convocaron asambleas, y finalmente decretaron una huelga que se prolong hasta que lograron que se reconocieran sus derechos. En esa ocasi n, “Labor” destac la acci n de 5 Labor. “Por la mujer que trabaja”. A o 1. No. 3, Lima, 8 de diciembre de 1928, p. 8. 6 Ricardo Mart nez de la Torre. Apuntes para una interpretación marxista de la Historia del Perú. Tomo I, Lima, 1949.
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