Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 280 Monjas, santas y monasterios El factor religioso, los confesores, los conventos, y las monjas, están presentes en varias tradiciones de Ricardo Palma. Con frecuencia las mujeres que ingresan a los conventos lo hacen motivadas por enga os amorosos o para escapar de la autoridad paterna. En “La monja de la llave”, do a Violante de Rivera, es “una linda lime a de ojos más negros que una mala intenci n, tez aterciopelada, riza y poblada cabellera, talle de s lfide, mano infantil y el pie más mono que han calzado zapaticos de raso”23. Una noche, su novio muri en sus brazos, y das despu s tom el velo de novicia en la Encarnaci n. Nada hizo cambiar la profunda melancola de la monja, que llevaba siempre una llavecita de oro que pend a de una cadena de plata que llevaba al cuello y que suscitaba una serie de comentarios porque, aunque monjas, “no hab an dejado de ser mujeres y curiosas”24. “Esquive vivir en Quive” era un refrán popular, cuya historia empieza en 1597 cuando habitaba aqu don Gaspar Flores, administrador de una mina que produca plata. Lo acompa aba su esposa Mara Oliva, “y una ni a de once a os, hija de ambos, llamada Isabel, predestinada por Dios para orgullo y ornamento de la Am rica, que la venera en los altares bajo el nombre de Santa Rosa de Lima”25. En ese perodo cobra particular importancia “La Llorona del Viernes Santo”. Mujeres que ten an como oficio llorar durante las procesiones religiosas. Se trata, escribe Ricardo Palma de, “una asociaci n de mujeres todas garabateadas de arrugas y más pilongas que piojo de pobre, cuyo oficio era gimotear y echar lagrimones como garbanzos. (…) En Espa a dábanlas el nombre de pla idoras; pero en estos reinos del Perú se las bautiz con el de doloridas o lloronas”26. Otro asunto que concitaba el inter s de la sociedad lime a de entonces era lo que ocurra en los conventos. En “Una elecci n de Abadesa”, Ricardo Palma se refiere a la elecci n de abadesa del monasterio de Santa Clara. Disputaban el cargo, Sor Antonia Mar a de los Llanos y Sor Leonor de Omontes que aspiraba la reelecci n. El da de las elecciones se reuni 23 Ib dem, p. 51. 24 Ib dem, p. 55. 25 Ib dem, p. 148. 26 Ib dem, p. 181.

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