Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 269 expresi n de un hombre que no pod a admitir ni soportar “que las mujeres en general y una escritora como Mercedes Cabello en particular pudieran competir intelectualmente con los hombres. Que tuvieran opiniones propias, que ganaran concursos en el Perú y en el extranjero y que, finalmente, pudieran tener y ostentar tanto o más prestigio como el más conspicuo, inteligente y prol fico de los intelectuales en boga”58. Pero el mayor escándalo estall el 9 de enero de 1898, cuando Mercedes Cabello pronunci un discurso ante profesoras y alumnas del Liceo Fanning, mostrándose a favor de una educaci n laica para las mujeres a la par que denunci la corrupci n del clero. El discurso fue publicado en “El Comercio”, y fue muy criticado. Elvira Garca y Garca, directora del Liceo, en una carta fechada el 18 de enero hizo profesi n de fe en su condici n de cat lica creyente. Mientras que Lastenia Larriva de Llona, ofendida en su “dignidad de cat lica, de mujer, y de madre”, no tuvo mejor argumento que enrostrarle a la escritora que no haya tenido hijos: “S que no tengo ni el talento ni la ilustraci n de la se ora de Carbonera; y, sin embargo, me creo más competente que ella para fallar en la cuesti n de la educaci n de las ni as. La raz n es muy obvia: la se ora de Carbonera ha tenido la gran desgracia de no tener hijos. Yo tengo la hermosa dicha de ser madre”59 Los padres de familia del colegio suscribieron un comunicado afirmando que “sus hijos reciben y han recibido siempre la educaci n moral más pura y la instrucci n religiosa más completa”, y que estaban satisfechos con esa educaci n. Se sumaron “El Comercio”, “La Opini n Nacional”, “El Pa s”, “El Bien Social”, y en “El Siglo XX”, un desconocido poeta llamado Julio A. Hernández, la insult . Además, se sum la prensa que actualmente conocemos como amarilla: “El Mi rcoles” y “El Obrero”. La respuesta de Mercedes Cabello fue publicar una carta de las alumnas del colegio Fanning, agradeci ndole su visita, “que sac de quicio a Elvira Garca, quien lleg al grado de solicitar al convento de La Merced, un certificado, otorgado el 20 de enero de 1898, donde Fray Valerio Avedillo, 58 Ismael Pinto, Ob. Cit., p. 680. 59 El Comercio”. Lima, 19 de enero de 1898.

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