Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 268 Ibero-Americana. En 1891, gan con su trabajo: “Juicio filos fico sobre la novela moderna”, el concurso de la Academia Literaria del Plata. En el Perú recibi homenajes en la revista fundada por Francisco Mostajo, y en “Neblina”, dirigida por Jos Santos Chocano. Fue invitada en 1892 al Congreso Internacional de Americanistas celebrado en Espa a, y le sugirieron presentar un trabajo en conmemoraci n del descubrimiento de Am rica, en el que deb a rendir “el merecido tributo de admiraci n a aqu llos h roes”. Mercedes Cabello no quiso sumarse al homenaje y no viaj . En 1892 public , El conspirador, con una valiente posici n contra el militarismo cuando gobernaba el Perú el general Morales Bermúdez. Novela en la que denunci la tortura, el clientelismo y a quienes haban convertido la poltica en un negocio. As el personaje principal, Jorge Bello, el conspirador, afirma: “Los militares –dec a mi t a – van derechito a la presidencia de la República, y sin calentarse los sesos ni envejecer libros, pasan de coroneles a presidente…”56. Novela que tuvo un gran xito con cuatro ediciones en un a o, y recibi elogios de Abelardo Gamarra – El Tunante – quien destac : “La se ora Cabello acaba de publicar una novela poltico-social de gran trascendencia, muy superior por su ndole y Blanca Sol: ha reunido en un tipo todas las miserias de nuestros gobernantes”57. En 1893 fue invitada como delegada oficial a la Gran Exposici n Universal de Chicago, pero no pudo viajar. Sus dos últimos artculos fueron: “La religi n de la humanidad” (1893) y “El conde Le n Tolstoi” (1894). En el primero revela un gran conocimiento de la doctrina positivista y filos fica al escribir sobre Kant, Spinoza, Stuart Mill, Voltaire, as como de los religiosos: Tertuliano, San Jer nimo, San Cris stomo, San Inocencio, San Isidro y San Atanasio. En “El conde Le n Tolstoi” (1894), elogia la capacidad del escritor ruso en el estudio de las pasiones, superando a Zola y Flaubert. Lo que acrecent la envidia y el encono contra la escritora. Juan de Arona, que con frecuencia la insultaba en “El Chispazo”, llego a la ignominia de trastocar su nombre por: “Mierdeces Caballo de Cabr n-era”, 56 Ismael Pinto, Ob. Cit., p. 641. 57 La Integridad, 3 de setiembre de l892.
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