Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 262 por su misma delicada complexi n, ejerciendo hoy d a la más penosa, la más árida, la más dura de las profesiones: ¡una mujer m dico y cirujano, es el colmo de los absurdos!”46. En su quinto art culo, se refiere nuevamente a la necesidad que la reforma educativa incorpore a las mujeres, y guarda esa esperanza sobre todo porque considera que se ha convertido en una tarea imperiosa de vital importancia para la sociedad. “¡Lucha grandiosa! En la que se ve que la fuerza de una idea destruye las que se han arraigado por siglos enteros. ¿Por qu se le niega a la mujer la capacidad para los estudios aún los más serios y profundos? ¿No cuenta la ciencia en el número de sus obreros más esforzados con mujeres que rompiendo los estrechos l mites de su instrucci n y salvando la barrera de las preocupaciones sociales, han sabido colocarse a la altura de los hombres más eminentes?”47 Fue un perodo difcil para la escritora. En 1875 muri su hermano David Cabello, el más querido, al que le dedica un poema publicado en “La Alborada” y en “El Correo del Perú”, y a quien deba aliento y apoyo en su formaci n intelectual. Poco despu s, en 1876, el Dr. Urbano Carbonera abandon el hospital, cerr su consultorio, y dej su hogar y a su esposa trasladándose a Chincha donde abri una farmacia. Fue un matrimonio sin hijos que termin de manera inexplicable. El 5 de mayo 1876, Mercedes Cabello pronunci un discurso titulado: “El patriotismo de la mujer”, en el Club Literario en ocasi n del 2 de mayo, que fue muy comentado y que la expuso a mayores cr ticas. Para entonces ya hab a publicado: “Misterios del coraz n”, “El desenga o”, “La poes a”, “La lectura”, “El positivismo moderno”, “Importancia de la literatura”, y “Estudio comparativo de la inteligencia y la belleza de la mujer”. Su presencia intelectual fue aún más notoria cuando en 1877 pronunci dos conferencias: “La influencia de las bellas artes en el progreso moral y material de los pueblos”, y “Cuba”, expresi n de su simpata por la independencia cubana, que gan un concurso literario. Probablemente por eso, Emilia Serrano de Cordel, que escrib a con el nombre de baronesa de Wilson aunque no era arist crata ni escritora, difundi un artculo 46 Carolina Freyre. “El Correo del Perú”. Lima, 20 de enero de 1872. 47 Ismael Pinto. Sin perdón y sin olvido. Ob. Cit., p. 179.
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