Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 188 que te encargo es que no la vea nadie y solamente tú y Bermúdez; porque nuestros allegados son los que tiran contra nosotros (…)”73. El 23 de febrero se inici la acci n b lica de los realistas en gran escala “con la llegada al Cuzco del Visitador general José Antonio de Areche y del Inspector general José del Valle. Tenan stos a su disposici n un ej rcito de 17.116 hombres, y ya se respiraba otro aire en la ciudad, aunque –segun he advertido– la rebeli n segu a expandi ndose con un ardor inusitado74. Poco despu s, el 5 de marzo de 1781, Areche lanz un decreto de indulto a los insurgentes que decidieran colaborar en la captura de los rebeldes, especificando que tambi n ser an recompensados. El 7 de marzo de 1781 Micaela le remite: “526 cartuchos de fusil, con balas; de ca n 30 cartuchos para lo mismo, y no va p lvora, porque en lo pronto no la hay sino del ca n; tambi n lleva 6 pesos, 2 cestos de coca”75. Son das en los que el movimiento logr algunos avances. El 13 de marzo, Julián Tupac Catari con decenas de miles de indios siti La Paz durante 109 das; y entre el 18 y 22 del mismo mes, Tupac Amaru logr un importante triunfo estrat gico en Pucacasa. Pero se acerca el gran enfrentamiento, mientras Micaela, llamada Mamanchic por los indios, madre de los pobres, multiplica sus tareas y afanes. El 9 de Marzo, el ej rcito espa ol destin dos destacamentos de 1,846 hombres, 6 ca ones y municiones distribuidos en seis columnas ubicadas en puntos estrat gicos: la primera en Paucartambo, Quispicanche y Tinta; la segunda en la Quebrada de Quispicanche; la tercera en Altos de Orocoroco; la cuarta en Paruro, Livitaca, Chumbivilcas, Yauri, Coporaque de Tinta; la quinta en Cotabamba, Chumbivilcas; y la sexta en Paucartambo, Altos de Ocongari, Puestos de Azorayaste, y el cuerpo de reserva en los Altos de Orocoroco. Y, tres das despu s, el Visitador Jos Antonio de Areche conmina a Tupac Amaru para que se rinda: “…no le queda un arbitrio mejor que elegir que el venirse a poner y postrar a los pies de la Justicia, y de la misericordia, temiendo que le maten si se resiste, y que le venga la eterna condenaci n por resulta, 73 La Rebelión de Tupac Amaru. Ob. Cit. Tomo II, Volumen 2°, p. 484. Loayza, p. 56. 74 Boleslao Lewin. Ob. Cit., 1967, p. 70 75 Francisco Loayza. Ob. Cit., 1945, p. 57.

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