Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 185 Al d a siguiente, le escribe a Túpac Amaru: “He celebrado infinito que hayas llegado con felicidad. Yo me hallo en este Pomacanchi haciendo más gente, porque de Tungasuca hab a salido con poca. Hay noticias de que del Cusco han salido; y la primera tropa, en Urcos. Por Paruro tambi n quieren cercanos. Todos estos motivos me expuso a caminar, y aqu te espero para que no vayas adelante.”63. Túpac Amaru lleg el 15 de diciembre a Tungasuca, y de all parti al Altiplano con la intensi n de conducir el contingente hacia el Cusco. La situaci n se tornaba cada vez más difcil; el 22 de diciembre el General Jos Antonio Areche dirigi una carta a la Corte espa ola dándole cuenta del movimiento rebelde. El 23 de diciembre, la rebeli n se extiende a Arequipa, Moquegua, Tacna y Arica; y a fines de ese mes, Diego Crist bal Tupac Amaru ocupa Calca, Yucay, Lares y Urubamba. Ante lo cual, Túpac Amaru expidi el “Bando a los arequipe os” con mensajes unitarios y asumi la conducci n de la marcha hacia el Cusco. Marcha al Cusco. La batalla final Tupac Amaru y Micaela Bastidas partieron de Tungasuca el 20 de diciembre al frente de los rebeldes, dispuestos a enfrentar al ej rcito espa ol comandado por Jos Arreche. “Un informe calcula que 40,000 personas se les unieron, un estimado aparentemente alto. Esta cifra inclu a familiares y otros partidarios, sobre todo mujeres, que organizaban el campamento, buscaban le a y cocinaban”64. El 3 y 9 de enero de 1781, Túpac Amaru dirigi dos oficios al Cabildo del Cusco solicitando su intervenci n. Se ala que su intensi n es liberar de la esclavitud a los naturales evitando sin resultado muertes y hostilidades, lo que ha causado un gran dolor por lo que solicita se le permita el ingreso al Cusco al padre Domingo Castro, a Ildefonso Bejarano y al capitán Bernardo de la Madrid en calidad de emisarios: “Sin retener por ningún pretexto a dichos emisarios, porque representan mi propia persona, sin que se entienda sea mi ánimo causar la menor extorsi n a los rendidos, sean de la clase que fuesen, como ha 63 Ib dem, p. 357. Loayza, p. 53. 64 Charles Walker. La rebeli n de Tupac Amaru. Lima, 2015, p. 129.

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