Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 132 zándolos por personas de su confianza; acudi a los tribunales entablando juicios contra la familia Pizarro, y design a Mart n Alonso con la misi n de recuperar el patrimonio familiar. En 1553, una parte importante de las propiedades, encomiendas y bienes haban sido recobrados. Entonces le otorg a Francisco, hijo de Pizarro y Angelina, rentas del repartimiento de Yucay. El otro viaje Francisca permaneci nueve a os en el Castillo de la Mota, compartiendo la prisi n de su esposo hasta su liberaci n el 17 de mayo de 1561. La ciudad de Medina del Campo haba sido residencia de reyes y nobles castellanos. All nacieron Fernando de Antequera, Alfonso V de Arag n, Juan II de Navarra, y fue la villa predilecta de Isabel la Cat lica donde otorg testamento y vivi los últimos a os de su vida. San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Bernal D az del Castillo, Garci Rodr guez de Montalvo y el marqu s de la Ensenada vivieron tambi n en la fortaleza33. El Castillo de la Mota fue reconstruido por Alfonso VIII, y renovado por los Reyes Cat licos. Aqu se discuti la probanza de Beltrán de la Cueva y fue sitiado varios meses por los enemigos de Enrique IV. En sus recintos estuvo alojada Juana la Loca con su madre la Reina Isabel, y posteriormente se convirti en prisi n. En el Castillo de la Mota estuvieron presos personajes famosos: Blanca de Borb n por orden de su esposo Pedro I el Cruel (1354); Don Pedro Tenorio, Arzobispo de Toledo encarcelado por Enrique III (1392); Fradique de Luna, por orden del rey de Castilla (1434); el duque Fernando de Calabria (1502); y C sar Borgia que huy gracias a la ayuda del conde de Benavente (1506). No era precisamente un hogar ese castillo defendido por dos torreones, un muro fortificado, y la elevada torre, con corredores subterráneos que la atraviesan, un foso y el puente. El ingreso por el Patio de Armas conduce a una puerta g tica que lleva a amplias habitaciones de techos altos y abovedados, grandes escaleras con pasamanos de madera tallada. Un sobrio y elegante Sal n de Honor rodeado de arcos y pasadizos, y una Capilla, en cuyo altar mayor están Santa Teresa de Jesús, San Isidro, y la Virgen de la Rosa. Pero los prisioneros no viv an en esta parte del castillo, sino en la torre, a la que se accede a trav s de estrechas y altas gradas hasta llegar a 33 Antonia Ortolá Noguera. El Castillo de la Mota de Medina del Campo. 2001, p. 15.

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