Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 119 de lo cual se rio mucho mi padre y a los demás puso en admiraci n, y a la Inguill en espanto y pavor, (...) daba gritos como una loca, diciendo que no quer a arrostrar a semejante gente”81. A la muerte de Titu Cusi Yupanqui, le sucedi el Inca Túpac Amaru, quien desempe un rol religioso. “En efecto, se conoce que durante los gobiernos de Sayri Túpac y Titu Cusi permaneci en el templo solar de Vilcabamba, de donde fue sacado para tomar la borla”82. Al parecer, el último refugio de Túpac Amaru, habr a sido la ciudadela de Choqequirau, un inaccesible lugar que no fue conocido por los conquistadores, y que por lo mismo despert el inter s de viajeros en el siglo XIX. El franc s De Sartiges, quien la visit en 1834, dice que debido al abandono de siglos la vegetaci n cubra “no s lo las calles, sino las casas y las mismas paredes estaban cubiertas de plantas trepadoras. Imposible dibujar el conjunto de la ciudad”83. Despu s de una cruenta batalla Túpac Amaru fue apresado por orden del virrey Francisco de Toledo, y llevado al Cusco por Garc a O az de Loyola, quien despu s se cas con Beatriz Coya, la sobrina de Tupac Amaru y heredera del Marquesado de Oropesa. El 21 de septiembre de 1572 Tupac Amaru, el último Inca descendiente directo de Manco Capac fue sometido a un juicio y tres das despus decapitado en la Plaza de Armas del Cusco. Los presos capturados en Vilcabamba fueron condenados a la pena de muerte y el exilio, tambi n a recibir azotes, amputaciones de manos, y prestar servicios en conventos y hospitales. Además de la confiscaci n de todos sus bienes, en una carta dirigida al rey escrita antes del enfrentamiento de Vilcabamba, “Toledo explic con bastante claridad su intenci n de eliminar toda posibilidad de los linajes incas de poder ser reconocidos como herederos del estado inca derrotado por Espa a. Toledo insiste en que los interrogatorios que l hizo a los incas del Cusco probaban que todos eran culpables (..), y propona acabar con los que están en Vilcabamba para que se consumiese esta semilla de incas en este reino”84. 81 Titu Cusi Yupanki. Relación de la conquista del Perú. Lima, 1973, pp. 66-67. 82 Liliana Regalado de Hurtado. La Sucesión Incaica. Lima, 1993, p. 114. 83 Eug ne de Sartiges. Viaje a las repúblicas de América del Sur. Lima, 1947, pp. 101-104. 84 Claudia Rosas Lauro. Nosotros también somos peruanos. La marginación en el Perú siglos XVI a XXI. Lima, 2011, p. 53.

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