Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 115 “Hoy veinte cuatro de enero, conclu con este pueblo donde los indios estaban tan obstinados en sus idolatr as, que casi todos hab an vuelto a reincidir y hacer las fiestas de sus huacas que antiguamente, y haban quitado de las huacas antiguas todas las cruces. Tenan ocultos veinte malquis, que he hecho quemar, y tres huacas principales; consultaban sus sacerdotes de los cuales hab an quedado ocho”71. Fue difcil para los pobladores del Imperio Incaico entender y hacer suya una religi n distinta, porque a diferencia de la concepci n mtica relacionada con la naturaleza el Antiguo Testamento propugn una religi n monotesta en extremo severa72. Mientras que en las antiguas culturas la fertilidad y la vida simbolizadas por lo femenino fueron celebradas con danzas y cantos de júbilo73, en el Antiguo Testamento la mujer, Eva, aparece culpable del pecado original y de la expulsi n del paraso terrenal. Su desobediencia fue castigada con el parto doloroso, aunque peor era el castigo para las que perdan la virginidad antes de casarse: “Sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera”74. Pero la religi n cat lica tambi n signific un mensaje evang lico de justicia. Fray Buenaventura Salinas, dijo refiri ndose a los indios: “Estos son aquellos mansos que no poseen su tierra: los que lloran, desde que nacen hasta que mueren, y no hay quien los consuele; los pacficos, a quienes de continua se da guerra, los que piden justicia y no la alcanzan. Estos son los desnudos que visten a los vestidos; los pobres que enriquecen a los ricos; los hambrientos y sedientos que sustenta y no hartan a todos sus enemigos (...) Los que sin errar son castigados por aquellos que merecen terribles y desaforados castigos. Estos son para quienes falta la caridad”75. 71 Ib dem, p. 146. 72 Sigmund Freud. Moisés y la religión monoteísta. Buenos Aires, 1939. 73 Jacobo Burckhardt. Del paganismo al cristianismo. M xico, 1945. 74 La Biblia. Deuteronomio, 22:4. 75 C sar Guardia Mayorga. ¿Quién es don Felipe Guaman Poma de Ayala?. Lima, 1980, p. 24

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