Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 108 manos […] y quem más de tres mil cuerpos de difuntos que adoraban?”42. Tambi n Fray Buenaventura de Salinas y C rdova, denunci una poltica de intensa explotaci n de los indios en el cumplimiento de “una múltiple y dura carga para con el colonizador, el Estado y la Iglesia”43. En los testimonios consignados en el informe presentado al obispo Mollinedo en 1689, varios párrocos confirman este clima de violencia. Cabe se alar que las parroquias tambi n administraban las rentas eclesiásticas y el manejo de las tierras patrimoniales. Antonio de Molina Ladr n de Guevara, sacerdote de Hatuncolla, se ala que su pueblo densamente poblado y que incluso contaba con 18 tambos para alojamiento de pasajeros, ese a o solo mostraba ruina y desolaci n debido al maltrato que sufran los mitayos, que llegaban “al doloroso extremo de empe ar y vender a sus mujeres e hijos en las panader as y chicher as de Potos , por tratar de pagar sus deudas ficticias que jamás lograban liquidar” y que, “hostigados por todas partes, sin tener abrigo a donde acogerse, ni sagrado que les valga, el último remedio a que apelan es salir huyendo de la Villa de Potos dejando en ella muchos sus mujeres y sus hijos […] dejándolos como esclavos y esclavas”44. El párroco de Capacmarca, Alonso Oc n lvarez, refiri ndose a los graves da os que producan las mitas de Huancavelica y Caylloma, sostuvo que de mil indios tributarios “no quedaban más de 80”, y como sus tierras quedaron abandonadas “el visitador don Diego Cama o las vendi en nombre del rey…”45. As tambi n, Francisco Romero, párroco de Velille, inform que los corregidores llegan al extremo de “hacer tejer sin descanso a las mujeres, retribuy ndolas con mseras propinas o con nada…”46. Agrega el cura de Pampamarca de Aymaraes que se las obligaba a “tejer todo el a o mucha ropa para enviarla a Potos pagando su trabajo en tabaco, cintas y otros g neros que no necesitan para su alivio”47. Incluso el párroco Bernardo de Cela Colmenero sosten a que era imposible 42 Teodoro Hampe Mart nez. Cultura Barroca y extirpación de idolatrías. La Biblioteca de Francisco de vila – 1648. Cusco, 1996, pp. 13-14. 43 Fray Buenaventura de Salinas y C rdova. Ob. Cit., 1957. 44 Horacio Villanueva. Cuzco 1689. Documentos. Economía y sociedad en el sur andino. Cusco, 1982. pp. 6 y 62. 45 Ib dem, p. 10. 46 Ib dem, p. 16. 47 Ib dem, p. 16.
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