Sara Beatriz Guardia 101 La mirada de los cronistas espa oles tuvo además un sesgo de superioridad hacia los indios, a quienes consideraron id latras, dependientes, e infantiles. Y analizaron el Imperio de acuerdo con las categoras de la Espa a del siglo XVII. Al Inca lo identificaron con el Rey, a la Coya con la Reina, y a sus hijos con los pr ncipes, “…tan pr ncipes e infantes como los de Castilla”, según Fray Bartolom de las Casas. Los se ores de menor importancia fueron llamados caciques, y las mujeres, cacicas, t rmino de origen caribe o utilizado en las traducciones hispanas; mientras que los que ejercan alguna instancia de gobierno eran apodados “principales”. Por ello, uno de los aspectos más pol micos fue el reconocimiento de los derechos de la nobleza incaica, impulsado por consideraciones e intereses polticos y econ micos. Según Real C dula del 1 de octubre de 1543, se legitim a los descendientes del Inca Huáscar, y por Real C dula del 9 de mayo de 1545, a los hijos del Inca Huayna Cápac. Incluso, la Real C dula del 22 de marzo de 1697, equipar a los descendientes de familias de la nobleza incaica con los hidalgos castellanos, otorgándoles el derecho a ejercer puestos, usar escudos de armas, y por Real C dula del 26 de marzo de 1698, a utilizar el tratamiento honorfico de “Don”17, y a las mujeres de “Do a”18. El 20 de noviembre de 1542, el rey Carlos I de Espa a promulg las Leyes Nuevas de Indias, y dispuso la creaci n del Virreinato del Perú estableciendo que la Real Audiencia de Panamá se trasladara a Lima, la Ciudad de los Reyes. Fue el Virreinato más poderoso de las posesiones coloniales por la riqueza y extensi n de su territorio que hasta la independencia comprendi los actuales pases del Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Ecuador y Colombia. El Virrey era nombrado por el Rey por tres a os aunque pod a extenderse este per odo, y ejerc a un marcado poder como Capitán General del Virreinato y Presidente de la Audiencia. Estaba sujeto al Rey y al Consejo Supremo de Indias, pero debido a la distancia de Espa a gobernaron sin ningún freno. La mayora de los cuarenta y cinco virreyes que tuvo el Perú, “fueron verdugos de la humanidad” sedientos de poder y de oro19. 17 Al hijo del Capitán Sebastián Garcilaso de la Vega y de Isabel Chimpo Ocllo, nieta del Inca Yupanqui, se le permiti utilizar el t tulo de Inca Garcilaso de la Vega. 18 Como a do a In s Huaylas, do a Angelina y do a Beatriz Coya. 19 Mariano Felipe Paz Soldán. Historia del Perú Independiente. Primer Período 1819-1922. Lima, 1865.
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