88 —¡Misión cumplida! Mi amigo y paisano yurimagüino, Javier Calvo de Araujo, que vive en Zúrich y estudia pintura en la Escuela de Bellas Artes de esa ciudad, ha cumplido el encargo y les estará esperando en la estación central de Zúrich, exactamente el 1.° de enero a las tres de la tarde. En sus manos tendrá un letrerito con el nombre de usted, doña Grimanesa. Aquí en este papel están escritos los datos. Vivirán en el número 13 de Augustinergasse, una calle antigua de origen medieval y donde solo circulan los peatones. El gymnasium donde ya está registrada Miguelinita está exactamente frente al edificio de la Universidad de Zúrich, una de las más importantes de Suiza. El gymnasium y la universidad están en un cerrito parecido a La Loma de Yurimaguas, y desde allí Miguelinita podrá mirar toda la ciudad y también imaginar a Yurimaguas —exclamó sonriendo don Segundino. Después de saborear el chocolate caliente se despidió y agregó: —En cuanto al idioma, Miguelinita estará en Zúrich como pez en el agua o, mejor, como un bujurqui en el lago Cuipari, porque en toda Suiza hablan alemán, francés y también italiano. La única lengua que no hablan los suizos es el idioma yurimagüino —dijo y soltó una sonora carcajada. En días previos a la celebración de su cumpleaños número dieciséis, Miguelina parecía vivir en otro mundo. No precisamente en Berlín o en Zúrich, que aparentemente habían desaparecido de su vida. Pensaba en Yurimaguas y, sobre todo, en Lima, porque Lima, la famosa Ciudad de los Reyes, era su próximo destino. Porque ya su madre, doña Grimanesa, le había adelantado la última decisión de su padre, don Miguel Acosta Sánchez: el destino final del retorno al Perú no era Yurimaguas sino Lima, donde debería culminar sus estudios. Porque a esas alturas de su vida, la adolescente Miguelina ya había elegido su carrera: derecho, leyes, abogacía. Había jurado estudiar derecho para cumplir uno de sus más caros sueños, y una de sus mayores aspiraciones: desde un bufete de abogada defender el derecho de las mujeres, de los obreros y de sus hermanos indígenas.
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