51 —A propósito, antes de que me olvide. La forma más fácil y barata para comunicarte con tu esposo es por cable. Esta semana te haré conocer la oficina y cómo funciona el sistema —prometió Manuel a doña Grimanesa. —¿En cuánto tiempo aprendiste el francés? —preguntó Miguelina a quemarropa provocada por la costumbre que había observado en Manuel de mezclar algunas palabras francesas con el español mientras hablaba. —Bueno, esta es una historia un poco larga, porque cuando yo llegué solo sabía decir oui, que significa sí en francés —respondió sonriendo y siguió narrando—. Como tenía solo seis meses para aprender a hablar y escribir en francés, antes de matricularme en La Sorbona tuve que escapar de París, de Isabelita, de los círculos de amigos hispanos, y huir a la Costa Azul francesa, a Niza, donde nadie habla en español, para poder aprender el idioma como un acto de sobrevivencia. Luego regresé a París y me matriculé, junto con Isabelita, en una academia para terminar de aprender a leer, escribir y hablar en francés. —Entonces, ¿yo tendría que hacer lo mismo? —preguntó Miguelina. —No lo creo. Tú tienes más tiempo, y además a tu edad se aprende mucho más rápido un idioma —dijo Manuel, y los tres se echaron a reír recordando la historia del viejo loro llamado Tactaracho, que solo sabía decir «ven, ven, ven». —Tú que ya tienes casi cinco años en París, y además has viajado por otros países como Italia, Inglaterra, Alemania y España, ¿crees que será fácil acostumbrarnos?, ¿será posible adaptarnos a la vida francesa y europea? —le preguntó doña Grimanesa con la voz entrecortada, con un súbito temor ante lo nuevo y lo desconocido. —Yo creo que ustedes no podrían haber llegado a Europa, y a Francia, en un mejor momento. Estamos en la época de las vacas gordas, como decimos en el Perú. Como economista, sigo la hoja de ruta del crecimiento económico. Para empezar, toda Europa, y en este caso Francia, pasa actualmente por una etapa de prosperidad. Por otro lado, Europa, que lidera al mundo, como han podido constatar en la Exposición Universal, es la cuna de los grandes descubrimientos científicos, y de otros
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