Miguelina

39 Su madre le acercó el rostro, metió suavemente sus dedos entre sus cabellos castaños y le dijo: —Es la tristeza de dejar a tu padre en Yurimaguas. La tristeza y el temor de estar yendo a un mundo que no conocemos es lo que te provocó esta pesadilla —le explicó su madre—: tienes que ser fuerte. Verás que regresaremos al Perú y a Yurimaguas, y estoy segura de que cumplirás y harás realidad todo lo que te propongas. Yo estoy segura, yo te conozco, Miguelinita —le dijo y le dio un beso en la frente. Pasado el susto, Miguelina volvió a dormitar un poco, media hora después doña Grimanesa nuevamente la despertó: —Levántate, hijita, es la hora de la cena, el camarero está haciendo sonar su campanilla —le dijo su madre, mientras se decía a sí misma con cierta preocupación: «No le voy a decir nada sobre la carta náutica del barco, que indica que vamos a cruzar una fuerte tormenta en el Atlántico. Mejor me guardo esa información que la va a preocupar más». Al día siguiente, después de tomar desayuno, Miguelina se ubicó en la mesa de lectura, desde donde se podía seguir el curso de navegación del barco, y se sumió en la lectura de Peregrinaciones de una paria. —Yo estaré en el camarote revisando nuestros documentos. Si te cansas y quieres que «Sherezade» te cuente sus historias, me buscas —le dijo su madre, acariciándole el cabello que lo tenía peinado con una cola de caballo. —¡Se me ocurre una idea! —exclamó al borde de la exaltación, sin preocuparse del silencio y la tranquilidad de los otros lectores que ocupaban la mesa—. Siguiendo el hilo de la historia del libro de Flora Tristán, yo también voy a escribir la historia de mi viaje, que se titulará Peregrinaciones de una amazónica —habló para sí misma, y acto seguido comenzó a imaginar los capítulos de su libro. «Como el libro de Flora, que relata su viaje de Francia hacia el Perú, el encuentro con sus parientes de Arequipa, su viaje a Lima y su retorno a Francia; yo contaré mi viaje de Yurimaguas a Iquitos y luego a Liverpool, a Europa, mis estudios en Francia, Alemania y Suiza, y mi vuelta al Perú»,

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