Miguelina

16 Esa noche, mientras todavía las palabras de su progenitor y sus amigos revoloteaban en su memoria, escuchó la conversación de sus padres en la habitación contigua a la suya. Estaban tomando decisiones y llegando a acuerdos que cambiarían para siempre su vida y su destino. —Aprovechando los altos precios del caucho y las buenas ganancias, los caucheros más afortunados están comprando tierras, construyendo mansiones y viajando a Europa. Nosotros, Grimanesa, debemos hacer la mejor inversión que los padres debemos hacer con nuestros hijos: educarlos —reflexionó a viva voz don Miguel Acosta Sánchez para luego agregar muy emocionado—: Miguelina debe educarse en Europa, como varios de los hijos e hijas de los extractores y comerciantes caucheros de Iquitos. Quiero que tú y ella viajen a Europa antes de que termine este año. Ella deberá estudiar la secundaria en Francia, Alemania y Suiza, y deberá aprender a hablar otros idiomas —expresó el padre orgulloso. —Estoy de acuerdo contigo. Miguelina tiene las mejores notas en la escuela. Yo sueño con que ella llegue a ser una buena doctora en medicina o en leyes —agregó la madre con voz entrecortada, al borde del llanto. Luego, preguntó, con lágrimas en los ojos y la voz susurrante: —¿Y tú, te quedarás solo en Yurimaguas? Porque no te olvides que Miguelina no puede vivir sin su padre —preguntó conmocionada con el proyecto del viaje al otro lado del mundo amazónico. —Se acostumbrará a mi ausencia. Pero tú estarás a su lado. Y no te olvides que Europa de 1900 es un mundo que la atrapará, que la deslumbrará por su ciencia, sus descubrimientos, las nuevas costumbres y la vida diferente a Yurimaguas, a la Amazonía y a todo el Perú. Poco a poco las voces fueron apagándose y momentos después Miguelina escuchó los ronquidos de su padre, que siempre eran motivo de bromas. —Papi, tú roncas como un otorongo —le había bromeado una vez a su padre, y este le respondió con humor: —Una noche me quedé despierto toda la noche para comprobar si roncaba, y descubrí que no —le contestó a mandíbula batiente.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx