Micaela Bastidas

83 del Segundo Centenario del heroico sacri¿cio de La Precursora doña Micaela Bastidas Puyucahua”. En el título de la obra, Matos Hernández anuncia Micaela justo como la precursora, lo que puede indicar la semejanza de su perspectiva historiográ¿ca a la del equipo de la Colección Documental. En su prólogo el autor avisa que recurrió a documentos en Argentina, Bolivia y otros lugares. Menciona especialmente a los investigadores Francisco A Loayza, Boleslao Lewin y Daniel Valcárcel. A partir de este “¿rme respaldo”, él propone que “estas páginas quieren presentar el alma, la inteligencia, la voluntad y la pasión de una admirable Mujer peruana, que, heroína en una gesta grandiosa, dio honor a su sexo y a su raza y a los mismos Andes conmovió”60. Escrita bajo el modelo de novela romántico realista, y, en especial, de las novelas de Clorinda Matto de Turner (Aves sin Nido, Índole y Herencia), pinta con tintas de heroína a Micaela Bastidas, a quien acompaña desde su cumpleaños de veinte años hasta su suplicio. Se podría considerar la obra como perteneciente a la literatura indigenista, pues resalta el sufrimiento de los pueblos andinos sometidos al conquistador español. La pareja central encarna el ideal de ajusticiadores de los indígenas, rescatándolos para la libertad, tarea considerada humanitaria y sublime por el narrador. La trayectoria de los dos personajes empieza con el noviazgo, el matrimonio, las nupcias y los dulces sueños de libertar a la raza indígena. Se muestra claramente cómo la centella de la búsqueda de justicia ha sido uno de los móviles del matrimonio. Sin embargo, los personajes van a trazar trayectorias opuestas, pues la ¿gura de Micaela se agiganta y luce en contraste con la de Túpac Amaru, quien es dibujado como alguien que se enaltece de sus conquistas pero que descuida de las tareas de la revolución por amoríos extraconyugales. La Micaela de Hernández Matos tiene también sangre noble, como Túpac Amaru, y es mestiza de indios y criollos. Ha estudiado en un colegio de monjas y se desempeña muy bien en los salones, en reuniones sociales con los principales, tanto en Cusco como en Lima, para donde va acompañando al marido en su petición de reconocimiento de la sangre Inca. Profundamente cristiana y devota, virtuosa y valiente, cumple de 60 Hernández Matos, 1981, p. 11. Micaela Bastidas, del silencio a la palabra: autodiscurso y representación

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