46 Edgar Montiel Este principio se transgrede cuando se silencia o subestima la acción de la mujer en la Historia. Como género y como categoría social la mujer está sub-representada en el relato histórico, relegada en la memoria. Imagen poco alentadora para la autoestima colectiva, constituye un desafío para la educación de las nuevas generaciones, que requieren de referencias personi¿cadas en mujeres. En la ¿gura de Micaela Bastidas se ejempli¿ca bien cómo la historia y la memoria registra, sesga o silencia, la conducta de una mujer de excepción. Ciertamente que existe un amplio registro historiográ¿co de Micaela en su papel de esposa de José Gabriel Túpac Amaru, pero se pondera poco su liderazgo propio y capacidad de mando, su sentido estratégico para aconsejar los movimientos a seguir, su experiencia intercultural y su conciencia de la Justicia que movía la rebelión -convicción que trasmitió a sus hijos, familiares y vecinos- y se evita en la consciencia recordar los tormentos extremos que tuvo que soportar, pues es una herida en la memoria de América. Se requiere ahondar los estudios sobre el papel protagónico de las mujeres en la rebelión, rasgo que caracterizó al movimiento, encarnado además en ¿guras como Tomasa Tito Condemayta, Cecilia Tupac Amaru, Marcela Castro, Manuela Tito Condori, Antonia de Castro, Andrea Cuscamayta, Gregoria Malqui, Nicolasa Torres, Susana Aguirre, entre muchas otras. Sabemos que algunas murieron durante la rebelión, otras en la caminata de la muerte del Cusco a los calabozos lúgubres del Real Felipe, y también en el interminable y famélico viaje de destierro, del Callao a Cádiz, vía Rio de Janeiro. Aquí hubo una estratagema para que ciertos presos de Estado no llegasen vivos a sus lugares de condena y destierro. “Se necesita saber mucho más sobre Micaela Bastidas y el rol del género en el alzamiento”, reclama Charles Walker en su reciente libro La rebelión de Tupac Amaru3, sumándose así a los esfuerzos del CEMHAL. El relato histórico no sólo ha silenciado a mujeres (adultas) sino también a niñas y niños que fueron víctimas de castigos y condiciones severas de detención, no teniendo ninguna condena que pagar. La familia Tito fue prácticamente decimada en el agónico viaje a Cádiz: murieron las niñas Juliana Tito, María Tito, Feliciana Tito, y el niño Gregorio Tito. De los niños se salvaron Mariano Tito y Miguel Tito. 3 Charles Walker. La rebelión de Túpac Amaru. Lima, 2015.
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